Serena Williams volvió a demostrar que su relación con la moda va mucho más allá de los looks que llevó durante su carrera en las canchas de tenis. La leyenda estadounidense apareció junto a la actriz Teyana Taylor y el artista J Balvin en una campaña de Audemars Piguet, y para la ocasión eligió un diseño de la barranquillera Silvia Tcherassi, llevando una creación colombiana a una producción vinculada con una de las firmas más reconocidas de la alta relojería suiza.
El vestido escogido fue el Rowan Dress, una de las piezas de la colección Pre-Fall 2026 de Tcherassi. Serena llevó la versión en tono durazno, una tonalidad suave que contrasta con la estructura y los detalles de la pieza: un vestido largo de silueta maxi, elaborado en textil italiano, con escote halter profundo, tiras delgadas que se atan en la espalda y un trabajo de fruncido que recorre parte de la prenda.
El detalle que termina de definirlo es un adorno dorado integrado al drapeado, mientras que el cierre posterior permanece oculto para conservar la limpieza de la silueta. La pieza está confeccionada en una mezcla de 51 % viscosa y 49 % acetato y fue fabricada en Colombia.
En nuestro país, el Rowan Dress tiene un precio de $5.200.000, mientras que en Estados Unidos, la referencia aparece actualmente por 1.690 dólares.
La influencia de Silvia Tcherassi
Para Silvia Tcherassi que Serena Williams elija una de sus creaciones representa otro capítulo de una trayectoria que comenzó en Barranquilla en los años 80, cuando unas camisetas con aplicaciones de cuero que había diseñado tuvieron buena acogida.
Entonces creó Altamoda y comenzó a ampliar su propuesta hacia diferentes categorías de vestuario, participó en Colombiamoda, se expandió internacionalmente, se convirtió en la primera diseñadora de nuestro país en ser invitada a la Milano Moda Donna y ahora es embajadora ad honorem de la Moda, la Creatividad y la Identidad en el gobierno de Abelardo De La Espriella.
Su diseños han vestido a celebridades de la talla de Jennifer López, Dua Lipa, Olympia de Grecia, Tamara Falcó, Karlie Kloss, Catherine Zeta-Jones, Gal Gadot y ahora Serena Williams.
Aunque su mayor relevancia ha estado en la realeza. Tcherassi conoció a la reina Noor de Jordania durante una cena de Estado celebrada en Bogotá en julio de 2001. En ese encuentro, la soberana se enamoró de su estilo y calidad de trabajo. A partir de entinces, la relación con la familia real no hizo más que crecer, porque Rania se volvió fanática de los diseños de la barranquillera.
En 2019 Rania asistió a un acto público con una blusa blanca de rayas y una falda que combinaba dos tipos de cuadros, una mezcla de estampados que se alejaba de las combinaciones convencionales. En total, el conjunto costaba más de 1.300 dólares y, por su impacto, dejó en alto el nombre de la firma barranquillera.
Además, la reina Máxima de Países Bajos llevó una mochila wayuu de Silvia Tcherassi, inspirada en los tejidos tradicionales de las comunidades indígenas de La Guajira, durante su visita oficial a nuestro país en febrero de 2024.
La trayectoria de Tcherassi ha sido distinguida con importantes reconocimientos internacionales, entre ellos la condecoración Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, otorgada por el Gobierno de Francia; el Global Civic Leadership Award; y un reconocimiento por su aporte a la industria creativa y a la proyección internacional de la moda como expresión cultural en la Mercedes-Benz Fashion Week de Madrid.
Serena Williams y la moda
Durante buena parte de la historia del tenis femenino, los trajes dentro y fuera de la cancha estuvieron determinados principalmente por la sobriedad y la rigidez, sin embargo, Williams convirtió sus prendas, colores y siluetas en un sello de su identidad como deportista.
Su influencia cambió por completo lo que una atleta de alto rendimiento podía representar fuera de la competencia. Williams ha utilizado el vestuario para mostrar personalidad y romper con las convenciones del deporte blanco, mientras que su presencia se extendió a pasarelas, portadas de revistas, campañas y alfombras rojas.
En 2023 se convirtió en la primera deportista en recibir el premio Fashion Icon del Council of Fashion Designers of America (CFDA), el máximo galardón que se le entrega en Estados Unidos a una persona cuyo estilo personal ha dejado una huella profunda y duradera en la cultura popular.
La pasión de Williams por la moda y el color viene de varias décadas atrás, cuando estudió en el Art Institute of Fort Lauderdale y desarrolló proyectos propios de moda. Trabajó con Nike y Off-White, en una colaboración que involucró al fallecido diseñador Virgil Abloh en algunos de sus looks más reconocidos, y ha colaborado en colecciones infantiles, como la edición limitada con Janie and Jack inspirada en sus propios atuendos sobre las pistas y en sus hijas, Olympia y Adira.