Si 2025 fue un año glorioso para Saldaña por ganar el Óscar, la Palma de Oro, el Globo de Oro y el Bafta, entre otros trofeos, por su actuación en Emilia Pérez, 2026 no pudo comenzar mejor, luego de que el sitio especializado en análisis financiero de cintas The Numbers concluyera, en enero pasado, que es la actriz más taquillera en la historia del cine, arrebatándole el honor a Scarlett Johansson.
Semejante hito se lo debe a su participación en las sagas Avatar, Guardianes de la galaxia y Avengers. El golpe de gracia que la puso en la cima lo dieron los 1.200 millones de dólares recogidos por Avatar: Fuego y ceniza que, sumados a las cifras de sus otros filmes destacados, arrojaron un total de 15.460 millones de dólares, que superan la capitalización de mercado de compañías multimillonarias como Alaska Airlines y H&R Block, según Fortune.
Zoe se da el lujo de haber participado en tres de las producciones con mejor recaudo en taquilla del mundo: Avatar, Avengers: Endgame y Avatar: El camino del agua. Como si eso fuera poco, es la primera actriz en aparecer en cuatro películas que han generado más de 2.000 millones de dólares, entre las que se cuentan Avengers: Infinity War. Además, hizo parte de otras franquicias campeonas como Star Trek, que ha ganado más de 1.000 millones de dólares, y Piratas del Caribe, en su primera entrega.
Los críticos e historiadores del séptimo arte atribuyen el éxito de la actriz a que es una potencia en talento, dueña de una férrea ética de trabajo que no la hace claudicar ante los duros entrenamientos físicos, la adaptación a las imágenes generadas digitalmente o los pesados maquillajes que le exigen sus roles. En particular, esta madre de tres hijos, domina muy bien la tecnología de captura de imágenes con que el director James Cameron ha innovado en Avatar. Como ella bien lo dice, la ciencia ficción es un pilar de su carrera, pero salta sin problema a roles dramáticos en proyectos arriesgados, que terminaron siendo aclamados.
Zoe Yadira Saldaña-Perego nació el 19 de junio de 1978 en Passaic, Nueva Jersey, en una familia de madre puertorriqueña y padre dominicano. Él murió cuando ella tenía 9 años y la familia se radicó en República Dominicana, donde estudió varios años ballet, un arte que le dio disciplina y, en especial, la plasticidad corporal que le ayudó a definir su estilo en la actuación y a dominar tan bien la técnica de captura de movimiento en la pantalla. Empero, descubrió las secuelas que la danza podría dejar en su cuerpo y que, más bien, quería expresarse con su voz.
De regreso a Estados Unidos, en los últimos años de la adolescencia, se dedicó con ahínco a la actuación hasta conquistar un lugar sin parangón en Hollywood, lo que no la ha hecho olvidar sus raíces. Así lo demostró en 2018, cuando creó la plataforma de noticias digitales Bese para empoderar a la comunidad latina y promover su representación positiva en los medios.