Buenaventura mantiene activa su temporada de avistamiento de ballenas en medio del proceso de reconstrucción y recuperación que enfrenta la ciudad tras el terremoto del pasado 10 de agosto. Mientras avanzan las acciones para atender a los damnificados y recuperar la infraestructura del distrito, el sector turístico busca mantener la llegada de visitantes y evitar que las reservas sean canceladas.

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La Cámara de Comercio de Buenaventura aseguró que los prestadores turísticos están en capacidad de recibir visitantes con normalidad. Jenny Tapias Castaño, presidenta de la entidad, hizo un llamado a los viajeros para que no desistan de sus planes y apuesten por la ciudad.

Estamos con la capacidad de recibirlos, de atenderlos. No cancelen sus reservas. Atrévanse a venir a visitar a Buenaventura y a realizar el avistamiento de ballenas”, señaló.

El llamado ocurre en una temporada que tiene un peso importante para la economía local. Comerciantes, operadores turísticos, restaurantes, hoteles y familias dependen en gran parte del movimiento que genera la llegada de visitantes al distrito durante estos meses.

La temporada de avistamiento comenzó en julio y se extenderá hasta finales de octubre o principios de noviembre. Durante estos meses, las ballenas jorobadas llegan a las aguas del Pacífico colombiano como parte de su ciclo reproductivo, una migración que hacen desde la Antártida (un recorrido de 8.500 km aproximadamente) para reproducirse, dar a luz y permanecer junto a sus crías.

Las expectativas para esta temporada ya habían sido establecidas antes de la emergencia. Según la Secretaría de Turismo del Valle del Cauca, se proyecta la llegada de más de 290.000 visitantes a Buenaventura, una cifra que representaría un aumento del 4 % frente al año anterior. También se estiman ingresos cercanos a los 30 millones de dólares para la economía regional.

De acuerdo con el Sistema de Información Turística (Situr), de los visitantes proyectados, el 47 % correspondería a turistas nacionales, el 46 % a viajeros procedentes del Valle del Cauca y el 7 % a extranjeros. Para el Distrito Especial de Buenaventura también se estimó una ocupación hotelera superior al 45 % durante la temporada.

La actividad turística no se concentra únicamente en el avistamiento. Buenaventura también invita a los visitantes a recorrer lugares como Juanchaco, Ladrilleros y La Barra, además de conocer la gastronomía y las expresiones culturales del Pacífico. Estos atractivos hacen parte de la oferta con la que se busca mantener el flujo de visitantes durante la temporada.

El avistamiento es una tradición que se desarrolla en distintas zonas protegidas del Pacífico colombiano. Es una práctica que nació en el Parque Nacional Natural Uramba Bahía Málaga, ubicado en Buenaventura, en 1994. Aquí se encuentran las cuatro áreas protegidas con vocación ecoturística habilitadas para esta actividad.

Recomendaciones para el avistamiento

Parques Nacionales ha sido enfático en que los recorridos deben realizarse bajo criterios de turismo responsable y respeto por la fauna silvestre. Entre las principales disposiciones está mantener una distancia mínima de 200 metros con las ballenas, que debe aumentar a 300 metros cuando se trata de madres acompañadas por sus crías.

Las embarcaciones tampoco pueden permanecer más de 30 minutos observando al mismo grupo de ballenas. A esto se suma un límite de tres lanchas alrededor de un mismo grupo de cetáceos de manera simultánea.

La velocidad también es un factor clave durante el avistamiento. Al aproximarse a la zona donde se encuentran las ballenas, las embarcaciones deben mantener el motor en neutro o desplazarse a una velocidad inferior a cuatro nudos, equivalentes a unos 7 kilómetros por hora. Si una ballena se acerca a menos de 100 metros de la embarcación, el motor debe apagarse por completo. Además es necesario evitar ruidos fuertes, gritos y cualquier acción que pueda alterar o estresar a los animales, como golpear el casco de la lancha.

Finalmente, está prohibido nadar, bucear o alimentar a las ballenas durante estas actividades. Todas estas restricciones buscan evitar el contacto directo con los cetáceos y reducir posibles alteraciones en su comportamiento natural.