El Huila se ha consolidado como un referente nacional en superación de la pobreza al lograr que su Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) descendiera al 9,7%, una cifra que no solo rompe la barrera de los dos dígitos en el departamento, sino que lo sitúa por debajo del promedio nacional del 9,9%. Este resultado, revelado en el más reciente informe técnico del DANE, marca un hito en la gestión social del territorio, pasando de un 11,9% en 2023 a la cifra actual en apenas dos años de medición sostenida.
Para el gobierno departamental, liderado por Rodrigo Villalba Mosquera, este descenso es el fruto directo de la estrategia ‘Por un Huila Grande’, que ha priorizado la inversión en sectores estratégicos como la piscicultura, el agro y la infraestructura vial. Desde la Gobernación explican que el modelo se centra en cerrar brechas históricas mediante programas de agua potable y fortalecimiento educativo. No obstante, el debate pedagógico y técnico escala a nivel nacional con las voces de expertos que analizan la sostenibilidad de estos números.
El economista y exdirector de Comunidades NARP del Ministerio del Interior, Libardo Asprilla, calificó como un ‘logro muy importante’ que el Huila se destaque entre los 22 departamentos que redujeron su pobreza. Sin embargo, introduce un matiz crítico necesario para la agenda de las Elecciones 2026: la persistente brecha entre el campo y la ciudad. “La ruralidad sigue con unos promedios de pobreza que doblan los de lo urbano”, advirtió el experto, señalando que, aunque el Huila disminuyó 0,2 puntos porcentuales por debajo del promedio nacional, el foco debe estar en la ‘pobreza cero’.
La radiografía del DANE respalda esta preocupación. A nivel nacional, mientras las cabeceras urbanas registran una pobreza del 6,3%, en los centros poblados y rural disperso la cifra llega al 22,4%. Ante este panorama, Asprilla sostiene que el Huila tiene un ‘potencial mayor’ para superar estas diferencias gracias a su infraestructura en piscicultura y agroindustria.
Desde la Gobernación reafirman que su inversión en vías terciarias y economía popular ha sido determinante para mejorar la calidad de vida. Por su parte, el análisis técnico sugiere que el éxito futuro dependerá de cómo se gestionen las cinco dimensiones clave del IPM: educación, niñez, salud, trabajo y servicios públicos. De cara a este año electoral, los resultados del Huila no solo son una cifra estadística, sino el punto de partida de una conversación nacional sobre modelos de desarrollo regional exitosos.