Una amenaza latente en las jornadas electorales radica en la desinformación; esta puede venir incluso desde un mensaje de WhatsApp de una “fuente confiable”. En este escenario, la identidad de los líderes y de los medios de comunicación se ha convertido en el campo de batalla donde se intenta vulnerar el juicio del votante a través de engaños personalizados que llegan directamente a su celular.
Para José Felipe Sarmiento, director de Colombia Check, el peligro real no está en sofisticados hackeos masivos a infraestructuras estatales, sino en algo mucho más simple: la suplantación. “Es mucho más sencillo crear una cuenta espejo con el mismo logo y biografía que hackear la cuenta de la Presidencia solo para publicar una falsedad”, explica.
Esta táctica explota una debilidad biológica. Según Sarmiento, nuestro cerebro está programado para confiar automáticamente cuando ve una figura de autoridad. La Inteligencia Artificial (IA) hoy permite llevar esto al límite, logrando suplantaciones de presentadores de noticias o líderes de opinión con una apariencia oficial casi perfecta, saltándose los filtros críticos del elector.
El motor del engaño
A pesar de la evolución de la IA, el éxito de una mentira no depende de qué tan bien esté hecho el montaje. Jeanfreddy Gutiérrez, fact checker y exdirector de Colombia Check, señala que el mecanismo de la desinformación no es una cuestión de “calidad técnica”, sino de sesgos cognitivos y prejuicios políticos.
“Una imagen con bajísima calidad sigue teniendo viralidad porque hay audiencias que la consideran verosímil debido a sus preferencias políticas”, afirma Gutiérrez.
En 2026, una noticia falsa no necesita ser una obra maestra digital; solo alimentar la “cámara de eco” del usuario y confirmar lo que él ya quiere creer.
Este fenómeno se ve respaldado por una investigación reciente de la Universidad de La Sabana, que plantea una paradoja preocupante: la exposición selectiva (consumir solo lo que nos gusta) aumenta la confianza en nuestros medios afines, pero también eleva nuestra tolerancia a compartir mentiras.
Los hallazgos del estudio sugieren:
- Consumo ideológico: existe una tendencia marcada a consumir televisión, periódicos y revistas digitales que coincidan con la ideología propia.
- Efecto “Eco”: al consumir medios que comparten nuestra visión de mundo, generamos una percepción de veracidad que nos hace bajar la guardia.
- Tolerancia al error: la confianza en “nuestros medios” hace que nos preocupe menos corregir información falsa, ya que esta refuerza nuestras creencias preexistentes.
Esta vulnerabilidad es crítica teniendo en cuenta que siete de cada diez colombianos admite no estar seguro de poder detectar una noticia falsa en internet, según el estudio de La Sabana.
Escudo digital: ¿cómo proteger su juicio?
Ante una amenaza que explota sus emociones y su confianza, la mejor defensa es el criterio:
- Cuestione el origen: desconfíe de videos “exclusivos” que lleguen por canales no oficiales, incluso si parecen venir de una fuente reconocida.
- Identifique su sesgo: si una noticia le genera una satisfacción inmediata porque “ataca” al bando contrario, deténgase. Es el momento en que su cerebro es más vulnerable.
- Verifique el “espejo”: antes de compartir, revise si la cuenta que publica tiene un historial real o si fue creada recientemente con logos robados.
Rompa la burbuja: el estudio de La Sabana advierte que la diversidad ideológica es clave; busque fuentes que no siempre le den la razón para evitar caer en el razonamiento motivado.