“El valor del talento humano es simple: para que las empresas crezcan rápido hay que hacer crecer a la gente. Donde hay talento bien liderado, hay futuro, y donde hay futuro, hay competitividad”, dice esta economista de la Universidad del Rosario, presidenta de la Asociación de Recursos Humanos Central (Acrip), quien ha sido VP de Talento Humano en compañías como Platzi, Clara, Rappicard, Grupo Sancho BBDO y Alquería.

Aunque comenzó su carrera en el área de Mercadeo y Ventas en Citibank, hace más de 20 años aceptó trabajar en gestión del talento como parte de su crecimiento profesional. Así pudo profundizar en un asunto que la mantiene alerta: “Durante años, las empresas crecieron midiendo productividad, eficiencia y rentabilidad, como si fueran cosas distintas al crecimiento de las personas que las generan, cuando son la misma historia. Por eso, la gestión del talento –que no tiene género– es estratégica y no solo operativa”.

Para ella, que las personas crezcan significa potenciar sus habilidades y crear equipos diversos que contribuyan a lograr los resultados esperados. También es asumir retos que van cambiando con rapidez: la IA, la convivencia intergeneracional, el trabajo híbrido o la diversidad como característica de negocio.

“Hoy el desafío de fondo, y uno de los más relevantes, es liderar la transformación tecnológica sin perder lo humano. Eso significa asegurar que las personas sean el centro del cambio, no el costo del cambio”.