SEMANA: ¿Qué piensa de la campaña impulsada desde sectores del petrismo y de la campaña de Iván Cepeda, según la cual, si Colombia elige a Abelardo de la Espriella como presidente, el país podría convertirse en una versión de la Argentina de Javier Milei?
Agustín Laje: He observado en redes sociales que, como parte de la campaña del petrismo, se ha difundido una serie de noticias falsas y desinformación sistemática dirigida a los colombianos, desconociendo los datos y la evidencia disponible. Javier Milei asumió a finales de 2023, lo que significa que lleva poco más de dos años en el ejercicio del poder. Logró un ajuste del 5 por ciento del déficit primario y del 10 por ciento del Banco Central de la República Argentina; un ajuste muy importante para ordenar las cuentas del Estado y la macroeconomía. Y esto ha tenido consecuencias muy positivas que el petrismo se empeña en ocultar. Por ejemplo, el último año Argentina creció un 4,4 por ciento, cuando durante la última década había estado prácticamente estancada. Entre 2011 y 2024, Argentina no creció nada y acumuló incluso una caída del 0,4 por ciento.
SEMANA: ¿Qué hay del tema de la inflación y la pobreza?
A.L.: Cuando Milei llegó al poder, la inflación estaba en el 210 por ciento, y hoy ronda el 30 por ciento. Si uno ve solo la fotografía, piensa: “Qué inflación tiene Argentina”, como si estuviera destruida. Pero cuando se mira la evolución, se ve una reducción significativa, que indica que las políticas de desinflación han funcionado. Por ejemplo, el riesgo país hoy es el más bajo desde 2018, ubicándose en 450 puntos. Y la pobreza es la menor de los últimos siete años. Cuando Milei asumió, estaba en 57 por ciento, y hoy es de 28,2, con apenas dos años y medio de gobierno.
SEMANA: Hay algo que nos ha llamado mucho la atención: esta supuesta teoría de que en Argentina se está consumiendo carne de burro. ¿Eso es cierto?
A.L.: No tengo idea de dónde viene, más allá de las redes sociales. Se organizaron muchas cuentas para difundir ese absurdo hace algunas semanas, y también algún medio de comunicación kirchnerista intentó amplificarlo. Pero es una operación de prensa. Argentina es el país del mundo que más carne vacuna consume. Es algo completamente normal y, en términos internacionales, incluso es barato: más barato que en Europa, Estados Unidos o gran parte de América Latina. Eso de la carne de burro es una desinformación malintencionada. Otra cosa distinta es que alguien, en algún caso aislado, produzca algo con carne de burro, pero no tiene nada que ver con la realidad del consumo en Argentina. Yo no conozco a nadie. Jamás en mi vida escuché de alguien que haya comido carne de burro en Argentina.
SEMANA: En medio de la campaña electoral colombiana, algunos aseguran que si gana Abelardo de la Espriella, habría una gran precarización de los derechos laborales, de las condiciones de trabajo y de los salarios. ¿Esa es la realidad de la Argentina de hoy?
A.L.: De hecho, los salarios de los trabajadores informales han registrado un repunte importante. Además, el salario promedio en Argentina, medido en dólares, se triplicó durante los dos años y medio del gobierno de Javier Milei. Mientras en el periodo kirchnerista rondaba los 300 dólares, hoy debe estar cerca de los 1.000 dólares. Por otro lado, Argentina tiene una regulación laboral que data de los años setenta. Por culpa de esa regulación laboral mal diseñada, demasiado rígida, Argentina hace muchos años que no genera empleo en el sector privado. Todo lo que hizo durante el kirchnerismo fue acumular empleo público parasitario. Eso se ha intentado cambiar con una reciente flexibilización laboral que hace poco fue frenada por un juez en Argentina y que ahora se está buscando destrabar.
SEMANA: ¿Cómo ve el panorama en Colombia de cara a las elecciones del próximo 21 de junio? ¿Cuál es su visión de la segunda vuelta?
A.L.: Lo que estamos viendo con preocupación desde afuera es un escenario muy dinámico. Abelardo de la Espriella gana en primera vuelta, algo que era impensado según la mayoría de las encuestadoras. Hubo una excepción que estuvo más cerca del resultado, precisamente AtlasIntel, la asociada a SEMANA, que fue muy cuestionada y resistió. Abelardo llega a segunda vuelta con una ventaja de alrededor de 4 puntos sobre Iván Cepeda, un candidato que no inspira mucho y que depende fuertemente de la estructura del petrismo y del liderazgo de Gustavo Petro para intentar recuperar terreno. El petrismo está jugando a tres cosas: primero, a la desinformación y a las fake news; segundo, a instalar miedo con el discurso del estallido social, algo que ya hemos visto en otros países de la región; y tercero, a denuncias de compra de votos, especialmente en algunas zonas del país, con una participación muy activa del propio presidente Petro en la campaña.
SEMANA: ¿Por qué cree que el petrismo y algunos seguidores de Iván Cepeda están usando a Argentina como un blanco fácil? Hay quienes dicen que hay muchas similitudes entre Abelardo de la Espriella y Javier Milei. ¿Usted cómo lo ve?
A.L.: Hay muchas similitudes. Los dos son outsiders: uno del mundo del derecho y las empresas; el otro del mundo de la economía. Uno es un león y el otro es un tigre. Uno dice “Viva la libertad, carajo” y el otro “Firmes por la patria”. Uno hace el saludo militar como signo distintivo y el otro levanta los dos pulgares. Ambos van contra la casta política y contra los de siempre. También hay coincidencias en la forma de hacer política: fuerte presencia en redes sociales y un vínculo directo con el pueblo llano, fuera de las estructuras tradicionales. En lo programático también hay puntos en común. Milei propuso reducir ministerios y hacer un ajuste fiscal para bajar el déficit; Abelardo plantea algo similar en Colombia con el tamaño del Estado. Milei prometió mano dura contra el crimen organizado, y Abelardo también plantea enfrentar con firmeza a las guerrillas y al narcotráfico. En lo cultural, ambos tienen un discurso conservador: están en contra de la agenda woke y de la ideología de género y defienden valores tradicionales como la familia.
SEMANA: Quisiera ahondar en Iván Cepeda. ¿Por qué lo ve como un candidato que no inspira mucho?
A.L.: No inspira mucho porque es un candidato que no da grandes discursos, no da grandes entrevistas y ni siquiera se anima a debatir. En la primera vuelta puso muchas excusas, y en la segunda, cuando entendió que tenía que recuperar iniciativa política, pidió un debate al día siguiente de conocerse los resultados. Pero cuando se propuso hacerlo en SEMANA, que fue el medio que se ofreció, él dijo que no porque no quería ir a ese medio y volvió a plantear excusas. La percepción general en Colombia es que no es un candidato que genere pasión o emoción. Es más bien un candidato aburrido, descolorido. En cambio, Gustavo Petro, con todo lo polémico que puede ser, tiene carisma. Cepeda no tiene ese carisma, aunque sí más lucidez e inteligencia, lo cual no necesariamente lo convierte en un mejor político.
SEMANA: ¿Cómo explica usted el fenómeno de estos líderes de la llamada nueva derecha?
A.L.: Es el agotamiento del centro político como opción frente al socialismo del siglo XXI. Con el fin de la Guerra Fría y el giro de China hacia el capitalismo desde 1978, Occidente pensó que la disputa entre capitalismo y socialismo había quedado en los libros de historia. Mientras Estados Unidos celebraba esa supuesta victoria definitiva, en los años noventa se organizaba en Brasil el Foro de São Paulo para articular a las izquierdas de América Latina y dar forma a lo que después se conoció como el socialismo del siglo XXI. De ese proceso surgieron distintos gobiernos en la región: Venezuela, Nicaragua, Argentina, Ecuador, Bolivia, Paraguay y Uruguay, entre otros. Pero en los últimos años, varios países que estaban fuera de esa tendencia, como Colombia, Chile y Perú, giraron políticamente. Y en ese contexto se consolidó una idea en buena parte del electorado: que para desplazar a la izquierda no basta el centro, sino que se requiere una derecha más clara y decidida. Esta nueva derecha tiene rasgos comunes: es antisistema, construye nuevos movimientos o resignifica estructuras existentes y se apoya fuertemente en liderazgos carismáticos con alta presencia en redes sociales.
SEMANA: ¿Cómo ve usted un eventual gobierno de Abelardo de la Espriella?
A.L.: Se inscribiría en un contexto regional donde los vientos ya vienen soplando desde la derecha del tablero político. En ese sentido, habría una armonización de las relaciones políticas y económicas con varios países de la región. Estoy seguro de que un gobierno de Abelardo de la Espriella tendría una relación muy cercana con la Argentina de Javier Milei, con el Chile de José Antonio Kast o con lo que podría ser el Perú de Keiko Fujimori. En los últimos dos o tres años, la región ha visto victorias importantes de la derecha política, no de la centroderecha, sino de la derecha, y Colombia podría seguir esa misma línea. También habría una relación estrecha con Estados Unidos, algo que sin duda le serviría mucho al país. Y eso permitiría revertir parte de los daños de la política internacional de Gustavo Petro, que se ha aliado con gobiernos como el de Venezuela.