El terremoto que sacudió Indonesia durante la madrugada de este sábado, 15 de agosto, dejó escenas de evacuaciones, daños en construcciones y momentos de angustia en la zona de Flores. El movimiento alcanzó una magnitud de 7,7.
Las primeras imágenes difundidas desde la región muestran el impacto de la fuerte sacudida y a habitantes desplazándose hacia lugares considerados más seguros.
Edificios afectados tras la fuerte sacudida
Entre las imágenes que comenzaron a circular en redes sociales se ven varias construcciones con daños y sectores donde los residentes abandonaron sus viviendas. Reportes posteriores también señalaron afectaciones en edificaciones públicas.
En Maumere, por ejemplo, parte de la sala de espera del puerto sufrió un colapso, mientras que en el seminario de Ritapiret se desprendieron elementos de la estructura durante una misa. Un sacerdote resultó herido en este último hecho.
También fueron difundidos videos de personas dentro de establecimientos soportando el momento mientras se protegían con sillas de posibles desprendimientos del techo.
El USGS advierte sobre posibles daños
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estimó que “es posible que se produzcan algunas víctimas y daños”, aunque señaló que el impacto debería mantenerse relativamente localizado.
El organismo calculó además que cerca de 1,5 millones de personas estuvieron expuestas a movimientos fuertes o severos, con intensidades que llegaron hasta el nivel VIII en la escala utilizada para describir cómo se siente un terremoto y sus posibles efectos.
Por ahora, las imágenes permiten dimensionar la fuerza de la sacudida, mientras continúa la evaluación de las zonas afectadas.
Podrían presentarse nuevas sacudidas
El terremoto también dejó preocupación por la posibilidad de nuevos movimientos. El USGS advirtió que “podrían producirse réplicas, algunas potencialmente con fuertes temblores”.
Las réplicas son movimientos que pueden aparecer después de un terremoto principal y, en algunos casos, también pueden sentirse con intensidad.
Indonesia permanece bajo vigilancia mientras avanzan las evaluaciones sobre los daños y las autoridades verifican las condiciones de las comunidades cercanas al epicentro.