Una impresionante formación tormentosa llamó la atención de varios cazatormentas durante la noche del miércoles 26 de agosto. La estructura fue fotografiada primero cerca de Belfort y posteriormente al norte de Baume-les-Dames, dejando imágenes que rápidamente destacaron por su particular apariencia.

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Aunque a simple vista podía parecer una enorme nube de tormenta, detrás de este tipo de formación existe un fenómeno atmosférico mucho más particular.

Una tormenta que no aparece todos los días

El Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos (NWS) explica que las supercélulas pertenecen al grupo menos frecuente de tormentas eléctricas, pero tienen una característica que las diferencia de las demás.

Según el organismo meteorológico, “lo que distingue a una supercelda de todos los demás tipos de tormentas eléctricas es que contiene una corriente ascendente giratoria profunda y persistente llamada mesociclón”.

En términos sencillos, se trata de una tormenta en cuyo interior existe una zona de aire que asciende mientras gira de manera persistente. Esa dinámica permite que la estructura pueda mantenerse organizada durante un periodo considerablemente mayor que una tormenta convencional.

El NWS señala que, cuando las condiciones atmosféricas son favorables, “las supercélulas pueden durar varias horas”.

Puede traer fenómenos severos

La espectacular apariencia de estas formaciones no es el único motivo por el que llaman la atención. El organismo estadounidense advierte que, pese a ser poco comunes, tienen una elevada capacidad para generar condiciones meteorológicas peligrosas.

El NWS explica que las supercélulas tienen “una alta propensión a producir tiempo severo, incluyendo vientos dañinos, granizo muy grande y, a veces, tornados de leves a violentos”.

Por esa razón, una supercélula no debe confundirse directamente con un tornado. El tornado es uno de los fenómenos que puede aparecer dentro de determinadas supercélulas, pero no todas terminan generándolo.

El viento tiene un papel clave

Para que una tormenta alcance esta organización, se necesita una combinación particular de condiciones. Entre ellas destaca la llamada cizalladura del viento, que ocurre cuando el viento cambia de velocidad o dirección a medida que aumenta la altura.

El NWS considera que este elemento es “el factor más crítico” para el desarrollo de una supercélula. La explicación es que esos cambios ayudan a generar la rotación y permiten que las corrientes de aire que suben y bajan dentro de la tormenta permanezcan separadas.

Esa separación resulta fundamental para que la tormenta no pierda rápidamente su estructura y pueda mantenerse activa durante más tiempo.

Así, la impresionante formación observada por los cazatormentas no corresponde simplemente a una nube de gran tamaño, sino a una estructura asociada a uno de los tipos de tormenta más organizados y potencialmente severos que existen.