Este sábado, 16 de mayo, Alex Saab fue deportado a Estados Unidos, según confirmaron fuentes oficiales del Gobierno de Venezuela a través del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime).
La decisión se produjo en medio de un proceso que culminó con su traslado hacia territorio estadounidense, donde enfrentará nuevas acusaciones judiciales relacionadas con presuntos delitos financieros e irregularidades en operaciones vinculadas al gobierno venezolano.
El empresario colombiano ya se encuentra en suelo estadounidense tras aterrizar en el aeropuerto de Opa-locka, en el condado de Miami-Dade. Su llegada se dio luego de ser entregado por las autoridades venezolanas en un caso considerado como uno de los más controversiales vinculados al entorno político del chavismo.
Al descender de la aeronave, Saab fue visto escoltado por agentes de la DEA y con un semblante serio y visiblemente tenso. Pero un dato llamó mucho la atención: vestía una sudadera gris, similar a la utilizada en su momento por Nicolás Maduro. Las imágenes mostraban su llegada en medio de un fuerte dispositivo de seguridad.
La deportación de Alex Saab fue confirmada por las autoridades venezolanas, que aseguraron que la decisión estuvo relacionada con los procesos judiciales abiertos en Estados Unidos. Sin embargo, el Gobierno no entregó mayores detalles sobre las razones específicas que llevaron a que el empresario colombiano quedara nuevamente bajo custodia de las autoridades norteamericanas.
El caso representa un nuevo episodio en la trayectoria de Saab, quien durante varios años fue considerado una de las figuras más cercanas al círculo de Nicolás Maduro y uno de los personajes más respaldados por el chavismo.
El empresario ya había sido enviado anteriormente a Estados Unidos luego de su captura en Cabo Verde en 2020. Sin embargo, recuperó la libertad tiempo después gracias a un intercambio de prisioneros acordado entre Washington y Caracas, lo que permitió su regreso a Venezuela antes de esta nueva deportación.
Con su retorno a territorio estadounidense, vuelven a tomar fuerza las investigaciones relacionadas con presuntos casos de corrupción, lavado de dinero y manejos financieros irregulares. Mientras tanto, crece la expectativa sobre las decisiones que podrían adoptar las autoridades judiciales frente al futuro legal de Saab.