Recientemente, un grupo de arqueólogos y astrónomos realizó un hallazgo que podría cambiar la percepción común sobre lo que se sabía del Antiguo Egipto. Diversas investigaciones sugieren que los egipcios poseían un notable conocimiento del cielo y del espacio, hasta el punto de representar la Vía Láctea en sarcófagos y tumbas.

El Antiguo Egipto fue una de las civilizaciones más influyentes de la historia, desarrollada a lo largo del valle del Nilo durante más de tres mil años.

Su organización política, sus avances en arquitectura y matemáticas, así como su compleja cosmovisión religiosa, estuvieron profundamente ligados a la observación del cielo. Los ciclos astronómicos no solo marcaban el calendario agrícola y las crecidas del río, sino que también estructuraban sus creencias sobre la vida, la muerte y el más allá.

Según los estudios, los antiguos egipcios utilizaban la figura de la diosa Nut como una guía visual para representar el cielo estrellado.

La diosa Nut es una de las deidades más antiguas y fundamentales del panteón egipcio, personificando el cielo, la bóveda celeste y las estrellas. Foto: Getty Images

Este nuevo hallazgo sugiere que el interés de esta antigua civilización por el cosmos iba mucho más allá de lo simbólico y lo religioso.

El descubrimiento fue presentado en un estudio realizado por el astrofísico Or Graur, de la University of Portsmouth, publicado en la revista Journal of Astronomical History and Heritage.

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Tras analizar cientos de representaciones antiguas, el investigador encontró que varias de ellas coinciden con la estructura de nuestra galaxia, incluida la presencia de zonas oscuras visibles a simple vista en la Vía Láctea.

Graur propone que, durante el invierno, la Vía Láctea destacaba los brazos extendidos de Nut en el cielo nocturno, mientras que en verano parecía trazar su columna vertebral a través de la bóveda celeste. Esto se evidencia en algunos de los sarcófagos más famosos de esta civilización, como los de la sacerdotisa Nesitaudjatakhet y el faraón Ramesses VI.

Según la tradición, Nut protege el cosmos, se traga al sol al atardecer y lo da a luz al amanecer. Foto: Getty Images

De igual modo, el investigador recurrió a diversos textos religiosos, como los Pyramid Texts, los Coffin Texts y el Book of Nut, para compararlos con simulaciones avanzadas del cielo nocturno en Egipto.

Además de encontrar indicios claros de que la diosa Nut podría representar la galaxia, Graur comparó estas representaciones con otras culturas antiguas y halló grandes similitudes en la forma en que se describía la Vía Láctea.

De este modo, lo que durante siglos fue considerado principalmente como arte funerario adquiere ahora un importante valor científico y sugiere que los egipcios tenían un conocimiento del cosmos mucho más avanzado de lo que se creía.

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