Kristi Noem, hasta hace poco secretaria de Seguridad del gobierno de Donald Trump, se ha visto envuelta en una nueva polémica. En esta ocasión, sin embargo, el foco no está en su gestión como exfuncionaria, sino en su esposo, el empresario Bryon Noem.
El medio británico Daily Mail asegura haber encontrado imágenes y mensajes en línea del hombre, de 56 años, participando en foros relacionados con fetiches sexuales. Según la publicación, en algunas fotografías aparece vestido con pantalones cortos rosados y utilizando prótesis inflables que simulan pechos de gran tamaño.
Además de estas imágenes, el tabloide sostiene que identificó mensajes y chats de tono sexual que Bryon Noem habría mantenido con tres mujeres ajenas a su matrimonio. Estas revelaciones provocaron una rápida reacción en el entorno de la exfuncionaria.
En un comunicado citado por medios estadounidenses, un portavoz de Noem afirmó que la familia recibió la noticia por sorpresa, que ella se encuentra “devastada” y pidió respeto por su privacidad, sin desmentir por ahora el reportaje del Daily Mail.
El informe periodístico también señala que Bryon Noem habría gastado cerca de 25.000 dólares interactuando con modelos en línea dentro de la llamada escena de “bimbofication”, una subcultura digital asociada a la hipersexualización y a la exageración de rasgos físicos femeninos, generalmente en entornos de contenido para adultos.
Según el testimonio de una de las modelos que mantuvo comunicación frecuente con él, su fetiche se centraría en “pechos de más de 3000 cc”, de acuerdo con lo relatado al mismo medio.
La carrera política de Kristi Noem se ha caracterizado por proyectar una imagen alineada con valores tradicionales y cercana al ideario del trumpismo. En el plano personal, la exfuncionaria lleva 34 años casada con Bryon Noem, a quien conoció en el instituto y con quien tiene tres hijos adultos.
En el pasado también circularon versiones sobre una supuesta relación extramatrimonial con Corey Lewandowski, aunque nunca fueron confirmadas públicamente.
A este episodio se suma otro escándalo reciente que también involucró a la exfuncionaria. La semana pasada se reveló que decenas de miles de dólares de fondos públicos fueron destinados a gastos como un caballo y servicios de peluquería y maquillaje para un anuncio protagonizado por ella, grabado frente al Monte Rushmore.
Estos cuestionamientos se agregan a las críticas que ya venía enfrentando su gestión, especialmente por el manejo de la política migratoria.
Entre ellas figuran operativos que terminaron con la muerte de ciudadanos estadounidenses a comienzos de este año y una costosa campaña publicitaria financiada con recursos públicos —estimada en unos 220 millones de dólares— que buscaba incentivar a inmigrantes indocumentados a abandonar el país voluntariamente.