El nuevo rey de Noruega, Haakon VIII, juró este martes su cargo ante el Parlamento, en la primera gran ceremonia institucional de su reinado, marcada por la ausencia de su esposa, la reina Mette-Marit, que continúa recuperándose de un trasplante de pulmón.
Haakon VIII, de 53 años, se convirtió automáticamente en rey el viernes tras la muerte de su padre, Harald V. En Noruega, el papel del rey es esencialmente representativo y ceremonial.
“Prometo y juro gobernar el Reino de Noruega de acuerdo con su Constitución y sus leyes. ¡Que Dios todopoderoso y omnisciente me ayude!”, declaró el nuevo monarca al pronunciar la fórmula oficial del juramento.
A la ceremonia asistieron la reina Sonia, viuda de Harald V, y la princesa heredera Ingrid Alexandra, hija mayor de Haakon, ambas vestidas de negro.
La reina Mette-Marit no pudo estar presente, ya que sigue convaleciente de un trasplante de pulmón realizado el 17 de junio para tratar una enfermedad pulmonar incurable.
El Parlamento también guardó un minuto de silencio en memoria de Harald V, fallecido a los 89 años en el Hospital Nacional de Oslo, donde había sido ingresado por una anemia hemolítica, una enfermedad sanguínea que provoca la destrucción de los glóbulos rojos.
Los funerales de Harald V, quien había reinado desde 1991, se celebrarán el 9 de septiembre en la catedral de Oslo.
Honores al rey Harald
El nuevo rey de Noruega, Haakon VIII, asistió este domingo a una misa en memoria de su padre, el rey Harald, fallecido el viernes, y el palacio real anunció que su funeral se celebrará el 9 de septiembre.
Haakon, de 53 años, acudió a la iglesia de Asker, al sur de Oslo, junto a su hija, la princesa heredera Ingrid Alexandra, y su hijo, el príncipe Sverre Magnus, así como su madre, la reina Sonia.
Se ha decretado luto nacional y el palacio real anunció este domingo que el funeral se celebrará en la catedral de Oslo el 9 de septiembre. El palacio informó además que instalará a partir del martes una capilla ardiente en la residencia real para despedir al monarca, abierta hasta el día antes del funeral.
En todo el país se organizaron misas en memoria del difunto soberano, y en las inmediaciones de la catedral de Oslo, adonde acudieron representantes del gobierno, cientos de personas hicieron fila desde bien temprano para asegurarse un asiento. En una fila, Aud Ragnhild Skar, profesora en la Universidad de Oslo, dijo que para ella era “natural” participar en esa misa.
“Me ha afectado mucho que haya muerto el rey Harald. Sentía el deseo de formar parte de la comunidad y de compartir el dolor por su deceso”, dijo Skar.
Ida Bodal, de 43 años, expresó que para ella, el fallecido monarca era como el “abuelo” del pueblo. “Fue un referente moral”, afirmó.
En su sermón, la obispa Sunniva Gylver destacó la capacidad del rey Harald de traer algo de consuelo en un mundo asolado por las guerras, el cambio climático y una creciente polarización. “El rey Harald destacó varios de esos retos en sus discursos, y haciéndolo nos dio la oportunidad de hablar juntos sobre cosas grandes e importantes”, dijo la obispa en la catedral de Oslo.
No se espera que él y la reina Mette-Marit sean coronados, pues Noruega abolió las coronaciones en 1908. Pero, como su padre y su abuelo, Haakon podría optar por una ceremonia de consagración en la catedral de Trondheim, donde se coronaba a los monarcas noruegos entre 1814 y 1906.
Haakon llega al trono en un contexto desfavorable marcado por la polémica por los vínculos pasados de su esposa Mette-Marit con el delincuente sexual Jeffrey Epstein y la condena de su hijastro, Marius Borg Hoiby, por dos violaciones.
*Con información de AFP