Un juez federal de Estados Unidos ordenó el martes paralizar las obras de construcción de un gran salón de baile impulsado por el presidente Donald Trump tras el derribo del ala este de la Casa Blanca.

Trump actúa como “administrador” de la Casa Blanca, pero “¡no es, sin embargo, el propietario!”, dictaminó el juez Richard Leon, quien subrayó que se requiere la aprobación del Congreso.

“Ningún estatuto le otorga ni de lejos al presidente la autoridad que afirma tener” en este caso, sostuvo el juez. El gobierno apeló de inmediato la orden judicial.

Leon emitió su sentencia en respuesta a una impugnación presentada por el National Trust for Historic Preservation, una organización sin fines de lucro que supervisa el estado de edificios históricos.

El mandatario afirmó que el costo del salón de baile —estimado en 400 millones de dólares— lo cubren donantes privados, entre ellos simpatizantes acaudalados y varias corporaciones.

Así luciría la fachada del nuevo salón de baile propuesto por Donald Trump en la Casa Blanca. Foto: Truth Social @realdonaldtrump

Esta modificación, que altera de forma sustancial el aspecto exterior de la Casa Blanca, debió contar con la aprobación del Congreso, que ejerce la potestad financiera, especialmente sobre edificios históricos en Washington, un distrito federal, recordó el juez.

“Las obras de construcción del salón de baile deben detenerse hasta que el Congreso autorice su finalización”, ordenó.

“Está tan equivocado”, respondió el presidente ante periodistas en el Despacho Oval. Trump no consultó a juristas cuando decidió en octubre derribar el ala Este, una extensión de una sola planta del cuerpo principal de la Casa Blanca.

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Constructor inmobiliario durante décadas, Trump aseguró que busca dejar como legado un salón de baile con capacidad para al menos 1.000 personas, en lugar de los toldos provisionales que se instalaban sobre el césped de los jardines.

El salón de baile sería la huella más grande de Trump en la capital estadounidense desde su regreso al poder en enero de 2025. Además, el presidente ha llenado el Despacho Oval de adornos dorados, pavimentó el Jardín de las Rosas y estampó su nombre en el Centro Kennedy para las Artes.

Obras en La Casa Blanca para la construcción del nuevo salón de baile. Foto: AP

“El National Trust me demanda por un salón de baile que está por debajo del presupuesto, adelantado al calendario, que se construye sin costo para el contribuyente y que será el mejor edificio de su tipo en cualquier parte del mundo”, se quejó Donald Trump en un mensaje en Truth Social tras la sentencia.

De igual forma, calificó al National Trust como un “grupo de lunáticos de la izquierda radical” y recordó el caso de la sede de la Reserva Federal, que permanece en reconstrucción desde hace años.

Según el presidente, ese edificio ha costado centenares de millones de dólares sin un plazo claro. “Ese edificio, otrora magnífico (…), puede que nunca se termine y que nunca llegue a abrir”. El National Trust “¡nunca hizo nada al respecto!”, acusó.

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Por otra parte, el presidente estadounidense reveló recientemente que debajo del salón de baile se reconstruye un búnker.

“De acuerdo con los demandados, cualquier retraso en la construcción pondrá en peligro la seguridad nacional. ¡Por favor!”, escribió el juez.

“Si bien tomo muy en serio las preocupaciones del Gobierno sobre la seguridad del complejo de la Casa Blanca y del propio Presidente, la existencia de un ‘gran agujero’ junto a la Casa Blanca es, por supuesto, ¡un problema creado por el propio Presidente!”, replicó el magistrado.

*Con información de AFP.