Una joven de 20 años denunció que siete integrantes de la fraternidad Chi Phi de la Universidad de Cornell presuntamente abusaron sexualmente de ella durante varias horas en octubre de 2024, cuando, según su relato, se encontraba intoxicada y sin capacidad para dar su consentimiento.

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Identificada judicialmente como Jane Doe, la joven presentó este septiembre una demanda contra Cornell, la fraternidad y Matthew Ingalls, Jonathan Newell, Winston Lee, Gillio Lopes, Diego Sarabia, Scott Norris y Scott Kretzschmar. Hasta ahora, ninguno ha sido condenado penalmente por los hechos denunciados, sin embargo el caso fue reabierto.

Los chats y la declaración de Jane Doe

Según la demanda, aquella noche hubo consumo de alcohol, marihuana y ketamina, que fue casi obligada a consumir. Entre las evidencias conocidas aparece además “Chi Phi Actives”, un chat de Snapchat en el que, de acuerdo con BBC, miembros de la fraternidad hablaron sobre la posibilidad de tener un encuentro sexual “gratuito” con Jane Doe.

De acuerdo con la BBC, su abogado sostiene que durante los días posteriores permaneció “traumatizada, paralizada e incapaz de funcionar o aceptar el horror de lo sucedido”. El 8 de noviembre acudió a la Policía de Cornell. El 8 de noviembre de 2024 acudió a la Policía de la universidad.

Una transcripción de aquella entrevista conocida posteriormente reveló una de sus declaraciones más contundentes: la joven aseguró que podía decir “con 100 % de confianza” que había sido violada.

El fiscal del condado de Tompkins, Matthew Van Houten, aseguró que su oficina no recibió la transcripción completa antes de que inicialmente se decidiera no presentar cargos.

De acuerdo con la institución, fue una junta de profesores quienes tomaron decisiones al enterarse de lo sucedido, no las autoridades. Foto: Getty Images

Cornell generó polémica por las supuestas sanciones a los estudiantes y el caso fue reabierto

La respuesta de la universidad también quedó bajo cuestionamiento. Jane Doe sostiene que a algunos involucrados “se les dio la posibilidad de reducir las sanciones por su conducta presentando ensayos”.

Cornell respondió que el caso fue evaluado por un “panel de profesores y miembros del personal capacitados”, que impuso “una serie de sanciones, entre ellas expulsiones y suspensiones”.

La institución reconoció que los ensayos hicieron parte de algunas medidas, pero aclaró: “A ninguno de los acusados se le ofreció la oportunidad de escribir ensayos como única consecuencia de su participación”. Además, calificó las denuncias como “graves y profundamente inquietantes” y sostuvo que los hechos denunciados “fueron espantosos entonces y lo siguen siendo ahora”. Chi Phi fue cerrada en 2024 y continúa sin autorización para operar en el campus.

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Las medidas de Cornell corresponden, sin embargo, a un procedimiento disciplinario universitario y son distintas de una investigación penal para establecer posibles delitos y responsabilidades.

Casi dos años después, la Fiscalía reabrió la investigación y llevará las pruebas ante un gran jurado para determinar si existen fundamentos para presentar cargos. Van Houten aseguró que el proceso será llevado “de la manera más objetiva e imparcial posible”.

El caso vuelve así a la justicia con dos interrogantes centrales: qué ocurrió aquella noche dentro de Chi Phi y qué pasó con la información entregada por Jane Doe después de acudir a las autoridades.