El abuso sexual, más aún en contra de menores de edad, es una conducta punible que día a día ocupa los titulares de los principales medios de comunicación en el mundo, y que lamentablemente solo llega a ser denunciado en una pequeña proporción, logrando, a su vez, en una menor proporción llegar a ser juzgado, dejando un amplio margen de estos actos en la impunidad.

Un aspecto clave en estos casos, según refieren autoridades de todo el mundo, es que los padres den credibilidad a los menores cuando estos refieran haber sido víctimas de situaciones que para ellos resultan incómodas o abusivas, en contextos en los que, por lo general, la mayoría de los agresores hacen parte del círculo cercano de la víctima.

Precisamente, ese es el caso de una menor de edad en la ciudad de Quito, Ecuador, quien en 2017, cuando tenía 7 años decidió poner en conocimiento de sus padres una situación de abuso de la que estaba siendo víctima, y aunque la justicia tardó años en resolver el caso, el pasado 13 de febrero, emitió finalmente la condena en contra del responsable.

Según refiere la Fiscalía General de Ecuador, el caso se originó en la casa de los abuelos paternos de la niña; sitio al que la madre recurrió en busca de ayuda para que pudieran cuidar a la niña mientras ella salía a trabajar.

Así, mientras que la madre pensaba que su hija se encontraba en un sitio seguro, realmente la estaba dejando diariamente en la puerta de la casa de su agresor; su abuelo, un adulto mayor identificado como Luis A., que diariamente se encargaba de ‘cuidarla’ en el norte de Quito, y quien fue hallado culpable del caso de abuso sexual en contra de la niña.

De acuerdo con las investigaciones, el hecho fue evidenciado por la abuela de la menor, quien inmediatamente puso en conocimiento de lo ocurrido a la madre de la niña, quien procedió a la denuncia donde el testimonio de la niña y la madre fueron elementos claves para determinar la culpabilidad del hombre, quien ahora deberá ser enviado a la cárcel por espacio de 13 años.

Pese a que la justicia le da el privilegio de no tener que testificar en contra de su pareja, la abuela también presentó su testimonio para que, 6 años después de la conducta abusiva, el hombre finalmente pueda ser puesto tras las rejas.

En medio de la audiencia en contra del abuelo sentenciado a cárcel, se conoció que, además de la orden de prisión, la justicia ecuatoriana dispuso la imposición de una multa de 40 salarios mínimos y una suma adicional de 1.000 dólares como parte de una ‘reparación integral’.

El examen psicológico adelantado a la niña, ahora adolescente, determinó que el acto abusivo en su contra derivó en serias secuelas emocionales para la menor, por lo que, a través del Ministerio Público, también se dispuso que la menor víctima pudiera acceder al servicio de apoyo a la salud mental a través del Ministerio de Salud de ese país.

La pena impuesta a Luis A., según la Fiscalía de su país, responde a la aplicación del artículo 170 de su código penal, advirtiendo que el caso cuenta con el agravante de que el agresor y la víctima sean familiares, lo que hace que la pena impuesta al abuelo sea más elevada que la impuesta para esa clase de delitos.

Otro caso que no queda impune:

Al igual que el caso del abuso sexual del que se encontró responsable a este abuelo en Quito, esta semana, la Fiscalía General de Ecuador también celebró la pena impuesta en contra de un trabajador de la rama de la salud, más precisamente un fisioterapeuta, quien se aprovechó de un tratamiento médico por lesión de codo a una deportista de 15 años, para practicar tocamientos indebidos en su zona intima a la menor.

En este caso, el fisioterapeuta se aprovechó de la confianza depositada en él para acceder al acto abusivo al que, afortunadamente, la menor pudo reaccionar y denunciar, llevando a que ahora, el hombre sea condenado a una pena de 6 años y 8 meses de cárcel, al igual que el pago de una multa de 2.000 dólares como reparación integral a la agredida.