El colapso de un glaciar provocó actividad sísmica y posteriores inundaciones “catastróficas” río abajo en Nepal y la región autónoma china del Tíbet, informó este jueves el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
La agencia señaló que la actividad sísmica, que inicialmente se reportó como un terremoto, “fue en realidad un colapso glaciar y un flujo de escombros” que “provocó repercusiones catastróficas posteriores río abajo”.
Equipos de rescate buscan a cientos de desaparecidos en la frontera entre Nepal y la región autónoma china de Tíbet.
La policía nepalí informó que ha recuperado 157 cadáveres, mientras sus agentes luchan por trasladar a lugares seguros a las familias que aún están en zonas de riesgo de inundación.
Los medios estatales chinos informaron de “numerosas víctimas” a causa de un deslizamiento de lodo en Gyirong, un centro fronterizo de Tíbet, y reportaron tres muertos y 265 personas desaparecidas.
Funcionarios del gobierno tibetano movilizaron a casi 800 trabajadores de emergencia y 150 vehículos, así como perros de rastreo y lanchas rápidas, para apoyar los esfuerzos de rescate, informó la agencia de noticias estatal china Xinhua.
En la zona afectada por el desastre, los rescatistas avanzaron con dificultad a través del lodo y los escombros en busca de sobrevivientes, después de que el alud sepultara los pisos inferiores de edificios de varias plantas.
Mientras tanto, los expertos advierten que un bloqueo persistente en un río podría provocar una nueva inundación.
“Dado que aún hay un bloqueo en la parte alta del río fronterizo entre Nepal y China, las autoridades advierten que podría ocurrir una segunda inundación”, explicó a la AFP Qianggong Zhang, jefe de riesgos climáticos y ambientales del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD), con sede en Katmandú.
El presidente chino, Xi Jinping, afirmó “la tarea más urgente es hacer todo lo posible para buscar y rescatar a las personas desaparecidas”, según esa televisora.
Las lluvias monzónicas, de junio a septiembre, suelen provocar mortíferas riadas y deslaves en todo el sur de Asia.
Los científicos afirman que el cambio climático está aumentando la frecuencia y la intensidad de este tipo de fenómenos meteorológicos extremos en la región.