Un avión comercial con 168 personas a bordo y un helicóptero militar protagonizaron un cruce cercano de trayectorias en California.

Una maniobra de último segundo evitó una colisión, en un episodio que ya es investigado por la autoridad aeronáutica estadounidense.

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Maniobra evitó choque entre avión y helicóptero

El incidente ocurrió el 24 de marzo, cuando un Boeing 737-800 de United Airlines, identificado como el vuelo 589, realizaba su aproximación final al aeropuerto John Wayne, en Santa Ana.

El caso se conoció en las últimas horas y es investigado por autoridades de Estados Unidos tras un cruce crítico con un helicóptero militar.

Un helicóptero militar Black Hawk cruzó directamente por delante de su trayectoria, generando una situación de riesgo inmediato, según confirmó la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) en reportes recogidos por medios como Reuters.

De acuerdo con esos informes, la tripulación del avión recibió una alerta automática del sistema anticolisión (TCAS) y ejecutó una maniobra inmediata para restablecer la distancia de seguridad.

La reacción evitó el impacto, pese a que la separación entre ambas aeronaves descendió a niveles críticos: unos 525 pies en vertical y cerca de 1.400 pies en horizontal, cifras por debajo de los estándares operacionales habituales, según datos citados por prensa estadounidense especializada.

FAA investiga cruce aéreo crítico en California

El caso es analizado por la FAA, que busca establecer si hubo fallas en la coordinación del tráfico aéreo o en la aplicación de protocolos entre aeronaves civiles y militares.

El helicóptero involucrado, perteneciente a la Guardia Nacional, realizaba una misión de entrenamiento bajo reglas de vuelo visual, también de acuerdo con información divulgada por Reuters.

Grabaciones del control aéreo (ATC) que fueron difundidas y citadas por medios como el San Francisco Chronicle, locales evidencian la tensión del momento.

En una de ellas, un controlador reconoce que la situación “no estuvo bien”, reflejando la gravedad del cruce ocurrido en una fase crítica del vuelo, cuando el margen de maniobra es limitado.

El episodio se suma a una serie de eventos recientes que han puesto bajo la lupa la seguridad del espacio aéreo en Estados Unidos, especialmente en aeropuertos con alta densidad de operaciones y presencia simultánea de vuelos civiles y militares.

Expertos en aviación han advertido que el aumento del tráfico y la complejidad operativa exigen sistemas de control más estrictos y una coordinación más precisa para evitar este tipo de situaciones.

Aunque no hubo heridos ni daños materiales, el incidente en California vuelve a evidenciar lo estrecho que puede ser el margen entre una operación rutinaria y un evento potencialmente catastrófico.

Además, refuerza la urgencia de revisar protocolos en entornos donde convergen distintas aeronaves.