Una finca alejada en San Andrés, una víctima con un disparo en el tórax, un abogado con insólitos antecedentes y un supuesto ladrón. Estos son los ingredientes que componen la escena del crimen de María Mercedes Gnecco Serrano.

Lo ocurrido en la noche del 5 de octubre de 2021 se ha convertido en un rompecabezas para la Fiscalía, debido a la ausencia de testigos del asesinato y la aparente manipulación de la escena. Hoy, cinco años y medio después del asesinato de Gnecco Serrano, una prueba técnica es la pieza fundamental para desenredar el caso y demostrar la tesis de la Fiscalía: el autor del asesinato fue José Manuel Gnecco, esposo de la víctima, cuya versión, según el escrito de acusación, está llena de contradicciones.

José Manuel Gnecco. Foto: COLPRENSA

En el juicio que se inició hace pocos días, el fiscal Mario Burgos y su equipo presentaron una prueba inédita y novedosa con la que buscan demostrar los vacíos e inconsistencias en la declaración de Gnecco, quien se encuentra en libertad por vencimiento de términos.

En la recreación en 3D de la vivienda que compartía la pareja en San Andrés, siguiendo letra por letra la declaración de Gnecco, un equipo de técnicos y peritos del CTI expuso imágenes y videos recolectados en la inspección al lugar.

“La casa está ubicada en un sitio donde hay mucho bosque, mucha vegetación (...) está rodeada de árboles (...) Se pretendía dejar plasmado el lugar de acceso desde la vía al mar. Hay un camino principal que conduce a la finca”, explicó el primer testigo al perito, al detallar cómo se tomaron imágenes con un dron que dejan ver el difícil acceso para llegar y movilizarse sin llamar la atención en los alrededores del sitio.

José Manuel Gnecco y María Mercedes Gnecco eran familiares lejanos y estaban casados. La novedosa reconstrucción en 3D del crimen desmiente la versión que ha dado José Manuel. Foto: SUMINISTRADA A SEMANA API

Igualmente, con la última tecnología, se recreó la vivienda, haciendo énfasis en la cocina. Esto, teniendo en cuenta que, según el relato de Gnecco, su esposa recibió el disparo mientras se levantaba del comedor tras escuchar unos ruidos y notar la presencia de un hombre.

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Una imagen digital recreada con los datos físicos de María Mercedes en vida permitió ubicar a la mujer y establecer sus últimas acciones antes del crimen. La prueba indica que desde la ventana de la cocina hasta donde estaba la mujer había 6,32 metros. La versión de Gnecco, único potencial testigo y presunto responsable, es diferente: María Mercedes se había levantado de la silla que estaba frente a la ventana cuando ingresó el disparo.

Sin embargo, según la novedosa reconstrucción, la distancia desde el lugar donde se encontraba hasta el supuesto punto de emisión del disparo deja serias dudas sobre la versión de Gnecco. Explican que el único orificio de bala que se encontró en una de las ventanas estaba a 0,35 centímetros del borde inferior. El experto señaló que pruebas y ensayos sobre la forma como se pudo haber realizado el disparo desde afuera y haber generado el daño causado se pueden contar con los dedos de una mano.

Para haber recibido el impacto en el lugar que resalta el informe, la mujer, quien medía 1,65, tendría que haber saltado y mantenerse elevada 11 centímetros, una situación que va en contra de las leyes de la física. Esta conclusión pone en duda la versión de Gnecco sobre el avistamiento de un hombre afuera de la casa, por lo cual fue a buscar un arma en su habitación para defenderse cuando escuchó el disparo. Al llegar, encontró a su esposa herida y tendida en el suelo en posición fetal.

El informe de necropsia también cuestiona la versión del acusado y advierte que el disparo fue a una distancia cercana: “El cuerpo presentaba una lesión por paso de proyectil de arma de fuego de carga simple y de baja velocidad”, explica el informe pericial. A mayor distancia, más velocidad en el disparo.

Teniendo en cuenta el rango de la herida, señala el informe, “en forma ojal a la altura del tórax, debajo del seno derecho, se puede observar la corta distancia entre el orificio de entrada y el de la salida”. A esa contradicción se le suma la declaración de Senén de los Nuevos Pájaro, mayordomo de la finca y una persona de confianza de la familia Gnecco.

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En la reconstrucción de los hechos, aseguró que cuando llegó al lugar, tras ser alertado por “su jefe”, José Manuel Gnecco, no encontró rastros de vidrios en las ventanas. “Simplemente el hueco”, afirmó.

¿Y el ladrón?

Con las mismas pruebas técnicas, la Fiscalía busca demostrar inconsistencias en la versión de Gnecco Valencia sobre la presencia de otra persona en inmediaciones de la vivienda que, según su versión, lo llevaron a reaccionar, desencadenando la tragedia.

Un informe pericial del CTI, que se hizo con la presencia del mismo acusado, llevó a establecer que era “imposible”, desde el lugar donde se encontraba, ver hacia el exterior o escuchar murmullos, por el material de la ventana y los vidrios.

“De adentro hacia afuera carece de capacidad de observación, porque también hicimos el ejercicio de que la persona gritara, hablara, dijera un color (...) en la parte interna. No solamente el suscrito, sino varios (...) el mismo señor Gnecco, y se pudo constatar que no tenía esas capacidades de percepción”, relató el perito.

En otro informe se relata que, al hacer una revisión de las cercas eléctricas alrededor de la vivienda, se encontraron más contradicciones.

El investigador recorrió la casa en compañía del mayordomo por el lugar donde supuestamente habían ingresado los ladrones. Sin embargo, solamente encontraron un “amarre” de la cerca con unas hojas de palma, pero no se estableció la posibilidad de un ingreso o “arrastre” por debajo de la cerca.

“En el registro de actos urgentes hay fotografías donde se documenta ese muro; él (en referencia al mayordomo) hace alusión a que no observó manchas de arrastre ni rastros en la pared que infirieran la salida de una persona por debajo de la cerca eléctrica”, explicó el investigador.

Imágenes que forman parte de las pruebas de la Fiscalía muestran que la vivienda estaba totalmente bordeada por una cerca eléctrica y muros de ladrillo de dos metros de altura. Así, cualquier intento de ingreso forzoso o salida acelerada habría quedado registrado en la escena.

“Nunca la auxilió”

El perito de la Fiscalía advierte la falta de instinto de protección de Gnecco, que al escuchar los supuestos ruidos tomó la decisión de ir al segundo piso por el arma, dejando en total estado de indefensión a su pareja, mujer por la que –según su relato– daba la vida.

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“En el análisis de conducta llama la atención que, posterior a encontrar gran cantidad de relatos de su calidad de convivencia con la señora María Mercedes, al momento de percibir un posible riesgo en la casa, él toma la decisión de ir al segundo piso y dejar sola a su esposa”, resaltó el perito ante las preguntas del fiscal.

A esto se suma que uno de los agentes de Policía que llegó para trasladar a María Mercedes a un centro hospitalario aseveró que, en medio de la conmoción y el agite por salvarle la vida a la mujer, el esposo mostró una actitud distante.

“El declarante señala que el esposo nunca ayudó ni auxilió a la señora y permanecía a un lado durante las maniobras de auxilio”, relató la Fiscalía y agregó que “podemos indicar que, mientras estuvieron en el hospital y la dejaron en urgencias, el esposo no llegó”.

El abogado de Gnecco Valencia ha calificado como una “tesis absurda y mentirosa” la acusación de la Fiscalía, sosteniendo que jamás se investigó la presencia de dos ladrones en su vivienda. Aseguró que, pese a que su defensa puso de presente la identidad de uno de los asesinos, nunca se abrió una línea de investigación.

Hace más de cinco años ocurrió el homicidio de María Mercedes Gnecco en la isla de San Andrés; solo hasta hace unos días empezó el juicio. Foto: GUILLERMO TORRES-SEMANA

El acusado reclamó no contar con garantías procesales, lo que ha llevado a la renuncia de sus abogados y actualmente cuenta con un defensor de la Defensoría del Pueblo.