“Dígale a Rey que qué tan confiable era ese man o la prima de ese hijueputa que nos sacó ese día, hay que atar cabos, porque si yo me doy cuenta de que ese era el que nos iba a dañar, toca hacer lo que tenemos que hacer”, esta es la sentencia que lanza uno de los integrantes de Los Cibers, la principal organización de robo de contenedores en el país, que no se reducía a emboscadas para lograr el hurto, eran de avanzada, hackeaban la información de la mercancía que se iban a llevar y, en una sofisticada operación, la sacaban desde el mismo puerto, como si se tratara de los dueños.

Estos son los más buscados por piratería terrestre

En la conversación participan tres integrantes de la banda, que discuten por la fuga de información que se venía dando. Para ellos existía un infiltrado al que había que encontrar a cualquier precio para que pagara las consecuencias de la traición. Varias de sus ‘vueltas’ se habían caído. “El grupo especial (de la Policía) sabía todo, por qué nos llegaron exactamente como si nos estuvieran esperando”, dicen.

La historia de Los Cibers

Esta estructura, liderada por tres sujetos de 60, 51 y 52 años, venía operando desde hace una década. Delinquían a la antigua, piratería terrestre.

(De izq. a der.) Alias Chucho, alias Rentería y alias Pitirri fueron enviados a prisión por decisión de un juez de la república tras conocer las pruebas. Foto: policía nacional

Esperaban a que la mercancía fuera puesta sobre las vías del departamento del Valle del Cauca, saliendo del Puerto de Buenaventura, en camiones, y en zonas solitarias plenamente estudiadas atacaban a los conductores y les hurtaban la mercancía. Así propinaron varios golpes, fueron consiguiendo dinero, fortaleciéndose y perfeccionando la técnica. Con la tecnología depuraron su manera de delinquir.

Los Cibers pasaron de ser ladronzuelos de carreteras a curtidos criminales expertos en robar contenedores del puerto de Buenaventura, sin despelucarse. Dejaron de usar la violencia y tomaron la ruta del cibercrimen. De acuerdo con los procedimientos aduaneros, cada vez que llega del exterior un contenedor se genera un código, el cual se convierte en la huella digital de la mercancía.

Contenedores cargados con tecnología, como computadores y televisores, también los de telas y cobre, eran los que robaban los Cibers. Según las autoridades, estas mercancías tienen una fácil salida en el mercado ilegal. Foto: policía nacional

Lo que hacían los Cibers era perfilar los contenedores de su interés. Siempre cargamentos por un valor superior a los 1.000 millones de pesos, de electrodomésticos o aparatos de última tecnología, así como cobre y textiles. Elementos que tuvieran rápida salida en el mercado ilegal. Implementaron el sistema de hackeo de códigos. Para lograrlo, contrataron a un pirata cibernético que les cobraba entre 4 y 5 millones de pesos por obtener cada código del contenedor que iban a hurtar. Prácticamente lograban un robo limpio, clínico.

Con el código, alias Chucho, el cabecilla, encargaba a alias Rentería y a alias Pitirri para que, costara lo que costara, corrompieran a los funcionarios encargados de estos trámites para que soltaran la información (valor, clase de mercancía, ubicación), estos datos eran entregados por los Cibers al hacker, quien, con sus habilidades en la web oscura (dark web), ingresaba a los sistemas del puerto y de aduanas y robaba los códigos de los contenedores que habían sido perfilados.

Aprovechándose de la vulneración de los sistemas de seguridad y robando la información que solamente tenían el puerto, el agente aduanero y el propietario de la mercancía, estos delincuentes llegaban con sus propios camiones a retirar como si fueran los dueños. Como Pedro por su casa, en camiones salían con el botín sin que nadie lo notara, sin sospechas o enfrentamientos.

Para llegar hasta este punto, estos delincuentes, según la Policía de Carreteras, bajo el pago de coimas habían obtenido toda la información del contenedor a sustraer y la documentación que debían presentar para retirarlo como si fueran los reales propietarios. Cumplidos los trámites de aduanas, la mercancía quedaba en su poder, lista para ser feriada en el mercado ilegal, principalmente en las ciudades de Cali y Bogotá, donde, de acuerdo con la Policía, era distribuida en San Andresitos y zonas de venta de equipos de tecnología. Sobre los cabecillas, se sabe, según la investigación, que alias Chucho es un reconocido comerciante en la ciudad de Cali y era quien coordinaba con Rentería y Pitirri los golpes.

Crimen casi perfecto

Investigadores de la Policía de Carreteras, a cargo del general Juan Librero, aseguraron que en las vías nacionales, cuando se requisaba alguno de estos vehículos, no se podía determinar que la mercancía era robada, puesto que contaban con los códigos del puerto y la documentación de aduanas, y como no había denuncia interpuesta en ese momento pasaba los controles de las autoridades sin ningún problema. Sin embargo, para evitar algún contratiempo, al momento de sustraer los contenedores, en algunos casos optaban por cambiar los cabezotes de los camiones y así no generar sospechas.

Duro golpe al contrabando de autopartes en Bogotá

Con lo que no contaban estos delincuentes era que mientras celebraban con licor cada exitoso golpe, las autoridades les venían siguiendo los pasos desde el 19 de octubre de 2019, cuando una fuente les entregó detalles a las autoridades sobre cómo se venía dando el hurto de contenedores en uno de los principales puertos del país, en las narices de los responsables de custodiar la mercancía.

“Se da inicio a la presente investigación bajo la coordinación de la Fiscalía 59 Seccional de Buenaventura, en contra de la organización delincuencial dedicada al hurto y al concierto para delinquir denominada los Cibers, quienes con los actos delincuenciales cometidos estaban afectando de manera significativa la cadena logística del transporte de carga”, señala un informe de inteligencia de la Policía de Carreteras al que SEMANA tuvo acceso.

El pasado mes de febrero en una redada en Cali, Pereira y Bogotá, la Policía capturó a nueve personas por formar parte, supuestamente, de los Cibers, entre los detenidos están alias Chucho, líder de la organización; alias Rentería, jefe de finanzas, y alias Pitirri, que tenía la función de ‘playero’, siendo el encargado de conseguir los vehículos para hacer posibles transbordos y conseguir conductores para continuar con el transporte de los vehículos de carga y contenedores hurtados. En otras operaciones se logró la captura de 26 personas más que harían parte de los Cibers, y que habían logrado sustraer contenedores por valores superiores a los 6.000 millones de pesos.

A raíz de estas capturas, las autoridades abrieron otras líneas de investigación, entre las que está la segunda fase para ir detrás de los funcionarios del puerto que se orquestaron con los Cibers y saber quién está detrás del hurto de un contenedor de la Registraduría Nacional con más de millón y medio de bolígrafos destinados para las próximas elecciones en el país. Las autoridades encontraron el camión con 1.624.464 esferos, por un valor cercano a 2.500 millones de pesos, en un cañaduzal en la jurisdicción del municipio de La Victoria.

En medio del matorral, los delincuentes estaban descargando la mercancía, pero al notar la presencia de las autoridades huyeron del sitio lanzándose al río Cauca para evitar ser capturados. Irónicamente, esto es lo más cercano al ciberataque del que tanto hablan para las elecciones, pero a su vez se convirtió en la caída de los Cibers, que en esta ocasión no estaban en una sofisticada búsqueda de códigos, pero fueron cogidos con la mercancía en sus camiones. Su estrategia naufragó en el río Cauca.