La Fiscalía General de la Nación comunicó que una jueza de conocimiento condenó a 28 años de prisión a Wilson Sarria Ruíz. La sentencia se emitió tras demostrarse su responsabilidad en la agresión física, económica y sexual contra su expareja sentimental.

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Los hechos investigados por la entidad judicial se registraron el 4 de enero de 2026 en el interior de una vivienda ubicada en la localidad de Ciudad Bolívar, en el sur de Bogotá.

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El fallo judicial declaró al procesado responsable de los delitos de feminicidio agravado en grado de tentativa, acceso carnal violento, transferencia no consentida de activos y hurto calificado.

La institución judicial confirmó que el agresor aceptó los cargos imputados durante las audiencias previas del proceso. La decisión proferida corresponde a una sentencia de primera instancia, por lo cual proceden los recursos de apelación establecidos en la ley colombiana.

El ingreso a la vivienda y el desarrollo de la agresión

La investigación, liderada por un fiscal de la Unidad de Vida de la Seccional Bogotá, estableció el método utilizado para acceder al inmueble.

William Sarria Ruíz aceptó los cargos por feminicidio agravado en grado de tentativa. Foto: Colprensa

El reporte del ente acusador acreditó que el implicado ingresó al conjunto residencial haciéndose pasar por un miembro del cuerpo de vigilancia de la copropiedad. Mediante este engaño, el hombre persuadió a la víctima para que abriera la puerta de su residencia, donde procedió a golpearla en el rostro.

Posteriormente, los elementos materiales probatorios indicaron que el agresor intimidó a la mujer, la trasladó hacia una de las habitaciones y la agredió sexualmente.

La Fiscalía General de la Nación acreditó que el atacante mantuvo a la víctima inmovilizada de las manos mediante la utilización de un cable. El informe técnico detalla que las agresiones físicas se ejecutaron bajo un escenario de sometimiento e indefensión de la afectada.

Hurto de pertenencias y transferencias electrónicas

Durante la ocupación de la vivienda, el procesado inspeccionó las habitaciones para apoderarse de diversos objetos de valor de la propiedad de la víctima.

El ente judicial también demostró que el hombre accedió de manera irregular al teléfono celular de su expareja para realizar transacciones financieras. A través de las aplicaciones bancarias de la afectada, el sentenciado transfirió una suma de dos millones de pesos hacia su propia billetera virtual.

De igual forma, el análisis de contexto realizado por la Unidad de Vida determinó que este caso no constituyó un hecho aislado dentro de la relación.

Los fiscales del caso determinaron que la víctima fue sometida a un ciclo constante de violencia física y psicológica durante los seis meses de convivencia. Tras la validación de las pruebas por parte de la juez de control de garantías, el investigado fue trasladado a un centro carcelario para el cumplimiento de la pena.