Toda la polémica que se ha generado en los últimos días por la modificación de unas escaleras dentro de un apartamento diseñado por Rogelio Salmona, en el norte de Bogotá, terminó con una vigilancia preventiva por parte de la Procuraduría frente al seguimiento que le vienen haciendo las autoridades distritales a esas intervenciones del bien declarado de interés cultural.
SEMANA conoció que el ente de control liderado por Gregorio Eljach trata de establecer las actuaciones que han adelantado las autoridades competentes frente a los cambios presuntamente no autorizados que se realizaron al interior de un inmueble del conjunto residencial Altos de Santana.
La obra de Rogelio Salmona, el reconocido arquitecto colombo-francés, fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC) mediante la Resolución 2043 de 2010. Esa condición implica que el lugar no puede ser modificado como cualquier otra vivienda.
La Procuraduría confirmó que, tras conocer información sobre la posible modificación de elementos arquitectónicos protegidos y las actuaciones administrativas anunciadas por el Instituto de Patrimonio Cultural (IDPC) de Bogotá, la delegada Primera Distrital de Instrucción trata de verificar si los funcionarios de la Alcaldía de Bogotá ejercieron sus funciones de manera oportuna y eficaz.
Esas actuaciones debieron desembocar en la protección, conservación y salvaguarda frente a los BIC de la capital del país. Por eso, esa medida preventiva podría terminar en procesos disciplinarios si hay evidencia de que los servidores habrían incumplido al desarrollar esas tareas.
La Procuraduría explicó en un comunicado que la protección de los BIC configura un deber constitucional y legal de las autoridades, dirigido a garantizar la conservación de los valores históricos, arquitectónicos, urbanísticos y culturales que representan para la memoria e identidad colectiva del país.
La polémica
El caso inició después de que en redes sociales se hiciera viral un video que exponía la remodelación de una escalera de un inmueble diseñado por el maestro Salmona, en el edificio Altos de Santana, en la localidad de Usaquén; esa situación provocó hasta la reacción de Fundación Rogelio Salmona.
María Elvira Madriñán, presidenta de la Junta Directiva de la Fundación, cuestionó la intervención arquitectónica, la manera en que fue presentada públicamente y la remodelación privada de un inmueble protegido como BIC.