Arquitectura

“La destrucción no es un logro”: Fundación Rogelio Salmona se pronuncia tras polémica remodelación de apartamento en Bogotá; hace llamado a autoridades

María Elvira Madriñan, presidenta de la junta directiva de la Fundación, se pronunció ante la polémica en redes sociales.

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31 de agosto de 2026 a las 5:26 p. m.
El legado arquitectónico de Rogelio Salmona es tal que Colombia ha presentado oficialmente la candidatura de las Torres del Parque en el centro de Bogotá (foto) y otras obras de Rogelio Salmona ante la Unesco. El apartamento en el edificio Altos de Santana, en el norte de Bogotá, centro de la polémica este año no es el de la fotografía.
El legado arquitectónico de Rogelio Salmona es tal que Colombia ha presentado oficialmente la candidatura de las Torres del Parque en el centro de Bogotá (foto) y otras obras de Rogelio Salmona ante la Unesco. El apartamento en el edificio Altos de Santana, en el norte de Bogotá, centro de la polémica este año no es el de la fotografía. Foto: Getty Images

La remodelación de un apartamento diseñado por Rogelio Salmona en Bogotá abrió un nuevo debate sobre los límites entre transformar una vivienda y alterar una obra que hace parte del patrimonio arquitectónico de la ciudad.

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El caso, que comenzó a circular en redes sociales por la remodelación de una escalera de un inmueble ubicado en el edificio Altos de Santana, llevó a la Fundación Rogelio Salmona a pronunciarse públicamente.

María Elvira Madriñán, presidenta de la junta directiva de la Fundación Rogelio Salmona, cuestionó no solamente la intervención arquitectónica, sino la manera en que fue presentada públicamente.

Para la institución encargada de preservar, estudiar y proteger el legado del arquitecto, el asunto va más allá de una discusión estética sobre una remodelación privada: se trata de establecer qué significa intervenir un inmueble protegido como Bien de Interés Cultural (BIC).

“Lo que resulta especialmente preocupante no es solamente la transformación de un elemento arquitectónico de una obra protegida, sino la actitud de ufanarse de haberlo eliminado como si la destrucción de un elemento de valor patrimonial fuera un logro”, señaló Madriñan en el pronunciamiento de la Fundación.

El inmueble en cuestión hace parte de Altos de Santana, obra de Salmona ubicada en el norte de Bogotá que fue declarada Bien de Interés Cultural del ámbito distrital mediante la Resolución 2043 de 2010.

La condición patrimonial implica que el lugar no puede ser intervenido como cualquier otro inmueble: las modificaciones requieren autorización previa de la autoridad competente y deben respetar los valores y atributos que justificaron su protección.

El Instituto Distrital de Patrimonio Cultural confirmó que la intervención de la escalera se habría realizado sin esa autorización.

La entidad informó que ya adelanta el proceso correspondiente, que incluye la revisión de los hechos, recopilación de pruebas y determinación de responsabilidades.

De acuerdo con la normativa aplicable, si la conducta es intervenir el BIC sin la autorización patrimonial exigida, la Ley 1185 de 2008 establece una sanción económica para el propietario, que puede estar entre 200 y 500 salarios mínimos mensuales vigentes.

Cuando en la intervención participan profesionales, las multas pueden duplicarse, alcanzando entre 400 y 1.000 salarios mínimos mensuales vigentes para estos responsables, según corresponda dentro del proceso.

Rogelio Salmona nació en París en 1929, se formó en la Universidad Nacional de Colombia y se convirtió en uno de los arquitectos más influyentes de América Latina.
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PAÍS | Andrea Mallarino, de Deconama Studio, publicó un video de la remodelación de un apartamento en las Torres del Parque, donde demolieron una escalera atribuida a Rogelio Salmona. La intervención desató críticas por tratarse de un conjunto protegido y emblemático de Bogotá, aunque el estudio defendió el cambio por razones de luz y funcionalidad antes de que el video desapareciera de Instagram tras la polémica.

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El debate tiene como punto de partida la transformación de una escalera original dentro de uno de los apartamentos de Altos de Santana.

De acuerdo con el IDPC, el inmueble cuenta con nivel de intervención 2, correspondiente a conservación tipológica, una categoría que protege elementos fundamentales de su arquitectura, entre ellos circulaciones, espacios, fachadas, volumetría y escaleras, tanto en las áreas comunes como dentro de los apartamentos.

Ante la polémica, el IDPC informó que inició la revisión de los hechos, la recopilación de pruebas y la actuación sancionatoria correspondiente. La entidad también señaló que los responsables de la obra no radicaron ante el Instituto una solicitud de autorización para ejecutar la intervención.

La Fundación Rogelio Salmona, por su parte, insistió en que un BIC representa una decisión colectiva de preservar determinados valores de una obra para las generaciones futuras.

“Un bien de interés cultural no es un inmueble cualquiera, una declaratoria de esta naturaleza reconoce en una obra determinados valores y atributos que la sociedad considera significativos y que por ello decide proteger”, sostuvo la Fundación en su comunicado.

Biblioteca Virgilio Barco. Crédito: Guillermo Torres / Semana.
Biblioteca Virgilio Barco. Crédito: Guillermo Torres / Semana.
¿Quién era Rogelio Salmona?

Para la Fundación, el caso vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de comprender la arquitectura de Salmona como un legado que trasciende la materialidad de los edificios.

La organización considera que escaleras, circulaciones, espacios y otros elementos que hacen parte de una concepción arquitectónica integral no pueden entenderse simplemente como piezas susceptibles de ser reemplazadas por razones de gusto o funcionalidad.

Intervenir un BIC exige conocimientos, respeto y responsabilidad, así como el cumplimiento de las disposiciones y autorizaciones establecidas para su conservación. El patrimonio arquitectónico es mucho más que materia construida: es memoria de una sociedad, testimonio de una época y parte de la historia que una ciudad decide conservar”, afirmó Madriñan.

La presidenta de la junta directiva también puso el acento en una dimensión que suele quedar relegada cuando se habla de patrimonio: la responsabilidad colectiva.

Para la Fundación, que una obra sea propiedad privada no elimina su dimensión cultural cuando ha sido declarada BIC: “Desconocer el valor de aquello que una sociedad ha decidido proteger revela un profundo desconocimiento de nuestra historia y de lo que significa el patrimonio cultural”.

La Fundación Rogelio Salmona hizo además un llamado a las autoridades para fortalecer las acciones de protección, seguimiento y control sobre los bienes de interés cultural de Bogotá, particularmente aquellos relacionados con la obra del arquitecto.