En una sesión rápida, los magistrados de la Sala Penal de la Corte Suprema eligieron a los cinco nuevos integrantes de la Sala de Instrucción, la instancia que se encarga de investigar a los congresistas por posibles actos de corrupción.
La decisión se tomó después de la deliberación previa que se presentó en la Sala Penal, donde se eligieron a los principales candidatos para reemplazar a los magistrados Francisco Farfán, Héctor Alarcón, César Reyes, Cristina Lombana y Marco Antonio Rueda.
Después de esa depuración de las listas, los magistrados de la Sala Penal llegaron a la Sala Plena con los favoritos para unirse a la Sala Especial de Instrucción por los próximos ocho años. Ese es el primer relevo en esa instancia creada en 2018.
La Corte Suprema de Justicia anunció que, después de iniciar un proceso con 450 aspirantes, 190 mujeres y 260 hombres, se escogieron los nuevos magistrados de esa sección.
Los elegidos son:
- Andrea Nataly Bermúdez Sánchez.
- Patricia del Socorro Hernández Zambrano.
- Javier Fernando Fonseca Alvarado.
- Susana Quiroz Hernández.
- Adriana Cecilia Alarcón Gallego.
Con esta elección, la corporación provee oportunamente las cinco vacantes y garantiza la continuidad y el normal funcionamiento de la Sala Especial de Instrucción.
El alto tribunal informó que se “proveen oportunamente las cinco vacantes y garantizan la continuidad y el normal funcionamiento de la Sala Especial de Instrucción”.
El detrás de cámaras de la elección
SEMANA conoció que los magistrados de la Sala Penal se reunieron un día antes de la Sala Plena, con el fin de definir quiénes serían los candidatos preseleccionados para ocupar las cinco vacantes en la Sala de Instrucción.
Los integrantes de la Sala Penal llevaban una carrera contra el tiempo adelantando audiencias públicas y entrevistas, y verificando las hojas de vida de los aspirantes, para tener unos aspirantes definidos antes del 8 de octubre, día en que se cumple el periodo de los actuales togados que integran esa instancia.
Así, los magistrados de la Sala Penal arribaron con la lista de quienes iban a llegar a la Sala de Instrucción y tenían una capacidad considerada fundamental: trabajar en equipo.
Esa prioridad se dio a raíz de las constantes tensiones que se vivieron entre varios magistrados de la actual Sala de Instrucción por diferencias jurídicas, problemas de convivencia y hasta “ataques reiterados”, como lo denunció la magistrada Cristina Lombana.