Aunque la discusión sobre el salario mínimo que regirá para 2019 empieza formalmente el próximo 22 de noviembre, en las últimas semanas se han dado movidas que indican que en realidad el debate ya arrancó y que este año la negociación promete ser diferente. Durante esta semana, por ejemplo, el presidente de la República, Iván Duque, se reunió con las centrales obreras y los empresarios durante la instalación de la Comisión de Concertación de Políticas Salariales y Laborales para empezar a discutir, no solo el aumento del mínimo para el próximo año, sino “mejores condiciones laborales para todos los colombianos”. De hecho, al término del encuentro, el mandatario aseguró que además de buscar una concertación sobre el aumento del salario mínimo del próximo año, impulsará un pacto por el trabajo decente en Colombia. “Un pacto en el que se junte el sector privado, las centrales obreras y el gobierno para trabajar para la generación de mayor empleo en la juventud, por la formalización laboral, por los estándares laborales, por resolver las diferencias”, explicó Duque. Esta fue la primera vez que un presidente instala dicha mesa. Le recomendamos: ¿Por qué es ‘histórica’ la reunión para discutir el salario mínimo? Si bien ninguno de los sectores que estuvieron en la mesa de concertación presentaron cifras concretas, esta semana ya se comenzaron a poner sobre la mesa las primeras cartas por parte del sector privado. La propuesta más reciente fue la del centro de estudios económicos Anif, que dirige Sergio Clavijo, quien fue el encargado de encender la llama al proponer un aumento del salario mínimo que no sobrepase el 4 por ciento, pues incluiría el crecimiento de la inflación, que estima en 3,5 por ciento en el año completo, más un 0,5 por ciento por productividad. Esto es, ceñirse a “la regla universal” donde el incremento del salario mínimo es igual a la inflación más la productividad laboral, la cual ha venido mostrando una tendencia declinante. Con esto, el salario mínimo legal se elevaría de los actuales 781.200 pesos a los 812.500 pesos mensuales, es decir alrededor de 31.300 pesos más al mes. Puede interesarle: Aumento al salario mínimo: ¿Propuesta castrochavista? También está en el ambiente la propuesta del expresidente Álvaro Uribe para aumentar de manera extraordinaria y por una sola vez el salario mínimo en un 8 por ciento. Algo que podría empoderar a las centrales obreras quienes podrían atreverse con una propuesta entre el 10 o 12 por ciento. Un aumento del 10 por ciento representaría un nuevo mínimo para el 2019 alrededor de los 859.000 pesos mensuales. Esto es, alrededor de 78.000 pesos más que el de este año. Para las centrales obreras la propuesta de ANIF “no consulta la realidad del que sobrevive con el mínimo”, tal como lo afirma Julio Roberto Gómez, presidente de la Confederación General del Trabajo (CGT). Por su parte, los empresarios y gremios rechazan mayores tasas. Le sugerimos: ¿Cuándo pagan?: cómo no llegar sin dinero a fin de mes Para Anif, un aumento salarial incluso del 5 por ciento para 2019 agravaría la situación de desempleo en el país –superaría el 10 por ciento– y llevarla al 10 por ciento como lo han propuesto algunos sectores les generaría problemas financieros a las empresas, que apenas comienzan a ver la reactivación. También pondría en serias dificultades fiscales al gobierno, que es uno de los mayores empleadores. Además, los gremios afirman que un incremento extraordinario del salario se termina convirtiendo en inflación, pues hay muchos precios y tarifas en la economía atados al mínimo, por lo que en realidad no hay un aumento del salario real. Los trabajadores insisten en que hay que incrementar los salarios para incentivar el consumo y dinamizar la demanda de la economía. El mínimo no solo determina el ingreso para cerca de dos millones de trabajadores, sino que su aumento es el referente para el incremento de todos los salarios de la economía por lo que tiene un impacto importante sobre el consumo de los hogares. Lea también: ¿Qué tan fácil es concretar el aumento salarial que propone Uribe? Además, consideran que la productividad del trabajo ha estado por encima de la productividad del capital en los últimos años y que por tanto ha habido una transferencia de riqueza de los trabajadores a los empresarios. Por esto, consideran que un aumento de este tipo seguirá fomentando la alta inequidad en la economía colombiana. Sin duda, la negociación del mínimo será una prueba de fuego para el nuevo Gobierno cuya principal bandera es la equidad. Además, una de las promesas de Duque en campaña fue precisamente mejorar las condiciones salariales. Sin embargo, como lo propone Duque, vale la pena darle una mirada integral a la situación del mercado laboral y que la discusión no se limite a un número sino a generar una verdadera política de generación de empleo.