La directora del ICBF, Carolina Restrepo, compartió una reflexión a través de su cuenta de X después de lo que fue la vandalización de una sede de la entidad en Bogotá, hasta donde varias personas llegaron para protestar por la polémica con la palabra niñas.

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La funcionaria aseguró que más que pensar en las paredes pintadas, en los insultos, en las arengas, lo único que le pasaba por su cabeza eran los niños y adolescentes que se encontraban allí presentes y los adultos que estaban detrás.

Colombia lleva décadas hablando del reclutamiento de menores como una tragedia que ocurre lejos. En la selva, en una vereda apartada, en territorios controlados por grupos armados. Conocemos la imagen, un niño convertido en instrumento de una guerra que nunca fue suya, y aprendimos algo fundamental: cuando vemos a ese niño no buscamos al responsable en él”, dijo.

Asimismo, señaló que el país ha aprendido que detrás de estas guerras no hay ideología, sino narcotráfico, control territorial, dinero, entre otras cuestiones.

“Esta mañana pensé que quizá llevamos demasiado tiempo mirando hacia la selva para encontrar algo que podemos tener aquí al lado. No estoy diciendo que sean fenómenos jurídicamente iguales, no lo son. Estoy hablando de algo más elemental, adultos que convierten a menores en instrumentos de intereses que son de los adultos”, escribió.

Restrepo recordó que el ICBF no es una oficina más del Estado, sino una entidad con 33 regionales, con presencia en más de mil municipios y un presupuesto cercano a los 12 billones de pesos.

Este último aspecto, según dijo, es uno de los que más llama la atención debido a que se traduce en contratos, operadores, alimentación, infraestructura, servicios y atención en prácticamente todo el país.

Por lo mismo, apuntó que alrededor de una entidad de este tipo se mueven enormes intereses económicos y políticos. “Pretender que no existen sería de una ingenuidad monumental. Y entonces la escena empieza a verse distinta”, expresó.

“Aquí no hay cultivos de coca ni rutas del narcotráfico. Aquí hay contratos, operadores, presupuesto, poder territorial, dinero. Muchísimo dinero. Y tiene una particularidad, es la plata de la niñez de Colombia”, agregó.

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En la reflexión, la directora sostuvo que por esto es que, en parte, resulta fácil utilizar a la niñez cuando quien lo hace tiene la facilidad de escudarse en una buena causa.

Precisamente por eso hay que aprender a mirar detrás del discurso. Quién organiza, quién convoca, quién financia, quién ha contratado, quién contrata, quién controla operadores, quién gana y quién puede perder cuando empiezan a revisarse las cosas”, escribió.

Todo esto son interrogantes que tiene acerca de la situación que ocurrió en las últimas horas en una sede de Bogotá.

Carolina Restrepo dejó en claro que no tiene nada que reclamarles a los niños y adolescentes que estaban allí, ya que su obligación es protegerlos, por lo que sus preguntas y cuestionamientos van direccionados hacia los adultos que participaron en esto.

Imagen referencia de una sede del ICBF. Foto: archivo

No voy a presumir la respuesta. Voy a buscarla. Si hay contratos, seguiremos los contratos. Si hay intereses económicos, seguiremos el dinero. Si hay intereses políticos, sabremos quiénes están detrás”, señaló.

Por último, la funcionaria cerró diciendo: “¿Anoche creyeron que miraríamos las paredes? No. Vamos a seguir mirando. Porque la plata de la niñez es para la niñez. Y la niñez no puede ser el escudo perfecto de quienes quieren seguir viviendo de ella”.