Un crudo y detallado relato hizo ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) el general en retiro Juan Pablo Gutiérrez Jaramillo, en medio de la aceptación de una decena de ejecuciones extrajudiciales que llevó a cabo el Batallón La Popa, con sede en Valledupar.
El oficial en retiro admitió ante los magistrados y las víctimas reconocidas en el subcaso Costa Caribe su pleno conocimiento y participación en el secuestro y asesinato de civiles que fueron presentados como guerrilleros abatidos en combates inexistentes. Por eso, aseveró que fue una “ficha fundamental” en toda esta estructura criminal.
El compareciente aceptó su participación directa en el asesinato de 15 personas. Su relato, a diferencia de los otros generales en retiro que comparecieron, tuvo un episodio extra, puesto que admitió haber coordinado los montajes para simular combates. Aseguró que actuó impulsado por la ambición de ascender dentro del Ejército Nacional.
“En varios hechos, ejecuté directamente a las víctimas”, reconoció el general Gutiérrez Jaramillo. Aseveró que en otros casos dio instrucciones precisas para que sus subalternos modificaran sus versiones y se creara así un relato unificado frente a combates que nunca existieron.
“Estas actuaciones fueron deliberadas. Estuvieron orientadas a ocultar la verdad, a engañar la justicia”, manifestó. “No fueron actos aislados ni errores operacionales. Fueron crímenes graves y de lesa humanidad ejecutados de forma consciente y posteriormente encubiertos para que fueran reconocidos institucionalmente como resultados militares legítimos”, sentenció.
El excomandante del Batallón de Artillería N.° 2 La Popa indicó que estas prácticas para demostrar resultados operacionales ya habían sido realizadas cuando estuvo en un batallón contraguerrilla.
“Participé en la estructura criminal que presentó como bajas legítimas en combate a personas que se encontraban en estado de indefensión”, añadió en la diligencia que se realizó en la ciudad de Valledupar.
El oficial en retiro indicó que durante su permanencia en La Popa, entre julio de 2006 y abril de 2007, participó en el asesinato de 15 personas, hechos que representaron el 75 % de las bajas reportadas por el batallón en ese período.
“Le di mucho más valor al asesinato que a la vida”, expresó en medio de su intervención ante las víctimas.
El general aseguró que no tenía interés alguno en desligarse de su responsabilidad y señalar que cumplía órdenes de sus superiores. Dijo que la presentación de estas bajas en combate tenía como único fin demostrar la capacidad operacional del batallón para así recibir ascensos, condecoraciones y felicitaciones en la hoja de vida.
“Actué impulsado por la ambición de sobresalir como oficial, de obtener reconocimiento y ser considerado eficiente por mis superiores”, reseñó.
El compareciente describió paso a paso cómo operaba la estructura criminal dentro de la unidad militar, indicando que seleccionaba víctimas con información falsa, coordinaba los engaños para trasladarlas hasta los lugares donde serían asesinadas y, en algunos casos, disparó personalmente contra ellas.
“Impartí instrucciones o facilité las condiciones para que mis subordinados lo hicieran”, contó. También admitió que conseguía armas para sembrarlas junto a los cuerpos, simulaba combates y elaboraba documentación falsa para dar apariencia de legalidad a los homicidios.
“Sabía que ninguna persona en estado de indefensión podía ser atacada y que ningún civil podía ser presentado falsamente como integrante de un grupo armado muerto en combate”, indicó ante las víctimas, señalando que ninguna de las personas que presentó como bajas eran guerrilleras.
“Acepto mi responsabilidad como coautor por los crímenes de lesa humanidad de asesinato y desaparición forzada, así como por el crimen de guerra de homicidio en persona protegida”, indicó el general.
En la parte final de su intervención, el exoficial dirigió un mensaje a los familiares de las víctimas, entre ellos a Karina Gamarra, viuda de Jorge Luis Castro González: “Reconozco que planeé, encubrí y ejecuté en estado de indefensión a su esposo Jorge Luis Castro González”.
Pidió un reconocimiento para las familias de las 15 víctimas, cuyos nombres mencionó uno a uno, y admitió que durante años fueron estigmatizadas. “Sus seres queridos fueron señalados injustamente y presentados ante el país como integrantes de grupos armados muertos en combate”, concluyó.