El lenguaje criminal incluye inventarse nombres, simular escenarios y disfrazarse para evitar llamar la atención de las autoridades.
Y a quienes planearon y ejecutaron el asesinato del senador Miguel Uribe Turbay no les faltó creatividad a la hora de bautizarse como delincuentes.
Alias el Viejo, señalado determinador del asesinato del precandidato presidencial y condenado a 22 años y cuatro meses de cárcel, aseguró que en distintas comunicaciones, luego de cometer el magnicidio, se comunicaban con él para advertirle que le estaban haciendo seguimiento, que quedó en el radar de las autoridades.
Para evitar las sospechas, según Simeón Pérez Marroquín, de acuerdo con la declaración que conoció SEMANA, fue bautizado como la tortuga y quien le entregaba órdenes o tenía comunicación constante con él fue apodado como el león.
De este modo mantenían comunicación a través de plataformas de mensajería encriptada en las que, para referirse a alias el Viejo, ubicaban una tortuga, mientras que quien impartía las órdenes, un león, era Kendry Tellez Álvarez, alias Yako.
En una de esas comunicaciones se advirtió que la tortuga apareció en unos videos y fotos.
“Me dijo que vieron a la tortuga en unas fotos y le pregunto: ¿qué hay que hacer?, y me dice: ‘Lo que pasa es que el dueño de eso viajó’, queriendo decir que el senador se había muerto, y me dice: ‘¿Será que nos podemos ver o cómo es para ir allá o me va a recibir allá donde yo estaba?’”, señaló alias el Viejo en su declaración.
La comunicación encriptada se trataba de una estrategia para no entregar su identidad en las llamadas.
Además, Simeón Pérez Marroquín reveló ante la Fiscalía que utilizaba hasta 15 sim cards para mantener comunicación directa con la Segunda Marquetalia, responsable de impartir las órdenes y determinar que tenían que hacer una vez se cometiera el magnicidio.
“Me quedé en un hotel y de ahí salí a Puerto Lleras a un hotel donde me quedé un rato, y como yo cargaba varias sim cards, por lo menos 10 o 15, precisamente para esos momentos que me tocara desconectarme, yo las compraba en lugares donde no tocaba dejar datos; yo recuerdo que me fui para Puerto Lleras y luego a la finca que era de un vecino”, dijo alias el Viejo.
Alias el Viejo terminó aceptando su responsabilidad en el magnicidio y advirtió que se sentía arrepentido de participar en el asesinato de Miguel Uribe Turbay; por eso le pidió perdón, al país, a la familia del senador y a sus propios seres queridos.