El descenso del nivel del río Magdalena en Barrancabermeja, Santander, dejó al descubierto extensos bancos de arena en sectores que habitualmente permanecen cubiertos por el agua.
Aunque estas superficies pueden parecer firmes y seguras, las autoridades de Gestión del Riesgo advirtieron que no deben utilizarse para caminar, descansar o permanecer durante largos periodos.
La recomendación se conoce en medio de una temporada de bajos niveles que mantiene bajo vigilancia al principal río del país.
La Dirección de Gestión del Riesgo de Desastres de Barrancabermeja reportó que el 25 de agosto el nivel se encontraba en 1,50 metros, aunque presentó un aumento de cinco centímetros frente a la medición anterior.
Pese a esa variación, el municipio mantuvo la condición de alerta roja por sequía.
El riesgo detrás de los bancos de arena
La aparición de estas zonas no significa que el terreno sea estable.
La Dirección de Gestión del Riesgo explicó que el comportamiento del Magdalena es fluctuante y que los sectores que actualmente parecen secos pueden volver a quedar cubiertos por el agua.
Por esa razón, la entidad pidió a la comunidad abstenerse de ingresar al cauce o transitar por zonas de poca profundidad.
La advertencia contempla riesgos relacionados con bancos de arena, acumulaciones de lodo y modificaciones repentinas del terreno.
El llamado cobra especial importancia para las comunidades que desarrollan actividades alrededor del río.
De acuerdo con las autoridades locales, el descenso también ha generado dificultades en otros cuerpos de agua de la zona y está afectando el desplazamiento de pescadores hacia algunos sectores.
En particular, el caño Cardales atraviesa una situación de sequía prolongada que dificulta el acceso a las zonas pesqueras.
Los descensos también han sido reportados en afluentes como los ríos Opón, Sogamoso y Carare.
El Magdalena está bajo monitoreo permanente
La situación no se limita a la aparición de playas y bancos de arena.
Según la Dirección de Gestión del Riesgo de Barrancabermeja, el nivel del Magdalena viene presentando un descenso sostenido desde la segunda quincena de julio.
El Consejo Distrital de Gestión del Riesgo mantiene tres mediciones diarias y realiza seguimiento al comportamiento del río en coordinación con el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) y Cormagdalena.
El descenso del Magdalena también comienza a tener efectos sobre la navegación.
Los bajos niveles registrados en el sector han generado restricciones para el transporte de carga, una situación que evidencia que la reducción del caudal ya tiene repercusiones más allá de las zonas que han quedado expuestas.
El monitoreo resulta especialmente relevante porque las condiciones del Magdalena no dependen únicamente de las lluvias que se registren en Barrancabermeja.
La evolución del caudal está relacionada con el comportamiento de las precipitaciones en diferentes puntos de la cuenca, incluidos sectores del Magdalena Alto, Tolima, Huila y la zona donde nace el río.
En Barrancabermeja, mientras continúe la reducción de los niveles, la recomendación de las autoridades es no confiarse de las superficies que quedan expuestas en medio del cauce.
La apariencia de un banco de arena seco no garantiza que sea estable ni que permanezca descubierto.
La Alcaldía también pidió mantener el ahorro de agua, evitar actividades que puedan provocar incendios en zonas secas y consultar los canales oficiales ante cualquier cambio en las condiciones del río.