Esa especie de locura que está atacando al clima en el departamento de Cundinamarca tiene en apuros al gobernador Jorge Rey. “Mientras apagamos incendios en el centro y occidente del departamento, en el oriente atendemos emergencias por lluvias intensas”.

Las emergencias se volvieron parte de la agenda cotidiana, en medio de las exigencias habituales de la administración regional. Y no es para menos. En 2026, con corte a agosto, en Cundinamarca se han presentado 782 incendios forestales que han afectado a 75 municipios. El fuego ha pasado por 2.375 hectáreas afectadas, y, en agosto, con la llegada de los vientos característicos de ese mes, ya van 235 incendios que han atacado 1.589 hectáreas.

Incendios forestales Foto: Redes sociales

En contraste, según refiere el gobernador, En zonas del oriente del departamento, como Guayabetal, “las fuertes lluvias han generado un importante arrastre y acumulación de material en el sector El Ocal, exactamente en el punto donde se encuentra el puente Ocal”.

Los reportes de un clima agreste, con precipitaciones persistentes, además de Guayabetal, afectan a otros municipios como Quetame, Cáqueza, Gachetá, Gachalá, Útica y Manta.

Ante la creciente del río, voluntarios en Guayabetal se desplazan al Puente Ocal para vigilar la estructura.

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Para dónde corre

Las imágenes de desbordamiento son impresionantes. Según las explicaciones de Rey, “se trata de un material que viene desde aguas arriba, proveniente, en parte, de la descarga de sedimentos que hizo la quebrada Estaqueca hace tres años y que provocó el cierre definitivo de la vía al Llano en este punto”.

El mandatario afirma que se han desplazado hasta el sitio con maquinaria, para realizar labores de retiro de material en los ríos Negro y Blanco, buscando remover los sedimentos que se acumulan en la sección del puente. Pero el material que baja es tanto que, con cada nueva lluvia, se pierde buena parte del trabajo realizado y nuevamente se acumulan grandes volúmenes.

Según dijo el mandatario, el puente Ocal es el que permite el ingreso a 11 veredas de Guayabetal y la acumulación de material ha hecho que el nivel del río supere la sección hidráulica natural, de aproximadamente siete metros de altura, hasta llegar a tocar la superestructura del puente. Es decir, la situación debe ser monitoreada.

Sequía es lo que se espera con un fenómeno de El NIño. Foto: Guillermo Torres

Por ahora, de acuerdo con lo confirmado por Rey, durante la evaluación realizada pudieron verificar que, “pese a esta situación, el puente se encuentra en buen estado estructural”.

Sin embargo, la lupa sigue puesta en esa zona y hay también revisiones permanentes para enfrentar los incendios.