Este martes, el Instituto Nacional de Salud dio a conocer a través de un comunicado una lista general de contenidos que son utilizados para la creación de historias ficticias sobre tráfico de órganos, que llegan a través de las redes sociales y por televisión a la población.

Estos mitos fueron determinados por algunas organizaciones de la sociedad civil y gubernamentales que hacen parte de la Red Nacional de Donación y Trasplante de Colombia.

Asimismo, la entidad y sus miembros dieron algunas recomendaciones y datos que considera importantes para que sean tenido en cuenta por los creadores de estos contenidos audiovisuales que tratan los temas de la donación y trasplante, así como por el público en general que los consume.

Los mitos identificados

1. La creencia de que se está muy “lejos” en una lista de espera

Se confunde lista con fila. No existe una fila de espera, los pacientes no esperan en orden de llegada. Una persona no puede afirmar que está cerca o lejos del primer lugar en la lista, dado que la probabilidad de recibir el trasplante no depende del orden de llegada a la lista de espera, sino que tan compatible biológicamente resulte la persona que espera el órgano que proviene de un donante.

El tiempo mínimo en lista de espera que se ha observado han sido tres días. No influye el estrato o el dinero. No hay evidencia en Medicina Legal ni en la Fiscalía de que haya existido fallecidos no conocidos a los que les falten órganos.

2. El trasplante de corazón es el procedimiento más complicado en el mundo de la medicina de trasplantes

En general, los procedimientos de trasplantes son complejos, porque todos requieren de condiciones y conocimientos de alta especialización y un grado de técnica y preparación de muchos años. Quienes conocen del tema y trabajan en la ciencia de los trasplantes, saben que existen unos más complicados que el de corazón, como son los de intestino y pulmón.

3. De los 120.000 trasplantes en promedio que se hacen al año en el mundo, entre el 5 y el 10 por ciento son ilegales

En el año 2020, 129.681 trasplantes en el mundo fueron legales. Según la Declaración Internacional de Estambul de 2008, se estima que hay entre un 5 y 10 % de trasplantes, que no se ha podido establecer con claridad su origen, o que son ilegales,

Dentro de esta ilegalidad, se encuentra la compraventa voluntaria de órganos, conocida como “turismo de trasplante”, en el cual una persona viaja a países donde no existen normas o reglas respecto al trasplante, situación que existe debido a la pobreza de las personas y no al “robo de órganos”. Algo prácticamente imposible en la realidad.

En el caso específico de Colombia, todo colombiano es donante potencial, a menos que en vida haya expresado formalmente lo contrario mediante registro escrito ante una Notaría pública y radicado ante el Instituto Nacional de Salud. | Foto: FCV

No solo no existe evidencia judicial, es que, además la extracción de un órgano, la preparación y conservación del órgano y su trasplante son procedimientos que requieren de conocimiento y experiencia técnica adquirida en muchos años y por equipos médicos y de profesionales de salud altamente especializados.

4. Se puede saltar la lista de pacientes en espera de trasplante o avanzar más rápido, porque se accedió a un órgano robado

No es cierto que en una lista de pacientes en espera de trasplante se avance según el orden de llegada del paciente a la lista, dado que no se trata de una “fila de espera” o peor, que se avance más rápidamente porque premeditadamente se accede a un órgano robado para un paciente en específico.

El acceso a trasplante en una lista de espera depende única y exclusivamente de criterios de compatibilidad y técnico-científicos que tienen como objetivo asegurar que una persona en lista de espera reciba un órgano con la menor probabilidad de rechazo y por tanto, se asegure las mejores posibilidades de duración y calidad del órgano trasplantado.

5. Se puede acceder a la información y datos personales de un donante como edad, estado civil, número de hijos, actividad u ocupación, órganos a donar a través de una búsqueda en internet

El registro de donantes, con datos sensibles no es información disponible para el público en general, ni a la que se accede a través de internet. De acuerdo con la normatividad colombiana, la lista de donantes tiene un manejo confidencial, de absoluta reserva y de interés solo para médico tratante a quien se le entregan datos anonimizados.

6. Es peligroso estar en un listado como donante voluntario; se puede ser “víctima” de una red delincuencial dedicada al tráfico de órganos

Hacer parte de una lista [registro] de donantes no “expone” a la persona a ser víctima de robo de órganos. En el caso de Colombia, por el modelo de presunción legal de donación todos somos donantes a menos que en vida expresemos la oposición. Por lo que en todo caso, cualquier persona al momento de morir puede ser donante, aunque no esté inscrito en algún registro.

7. El procedimiento para hacerse donante consiste en acudir a una “organización de donación de órganos”, lugar en donde se puede hacer el trámite de manera personal o en línea, y en donde el donante decide e informa qué órganos quiere donar

La voluntad de donación en caso de fallecer es universal, por ser un acto altruista: en el momento de fallecer autorizo que todos mis órganos y tejidos sean utilizados con fines de trasplante, otra cosa distinta es que solo se pueda o decida rescatar algunos órganos o tejidos por parte de un equipo técnico y con criterios científicos.

En el caso específico de Colombia, todo colombiano es donante potencial, a menos que en vida haya expresado formalmente lo contrario mediante registro escrito ante una Notaría pública y radicado ante el Instituto Nacional de Salud.

De cualquier forma, la normatividad colombiana mantiene la entrevista familiar no como requisito para la donación, sino como parte integral del proceso de gestión de la donación.

8. El proceso de donación consiste en asistir a una organización privada y manifestar mi voluntad de donación, y una vez se tenga la voluntad manifiesta de ser donante esta organización puede ordenar paraclínicos para evaluar la viabilidad de los órganos o pruebas de compatibilidad

La legislación colombiana protege la donación altruista, voluntaria y desinteresada de órganos para trasplante. No existe una organización privada que exige pruebas biológicas previas de ningún tipo, ni de viabilidad o compatibilidad de los órganos.

9. Donante y receptor se pueden conocer fácilmente

La realidad es que la información está debidamente protegida y es anonimizada para evitar que paciente receptor y donante o familia del donante se conozcan entre sí.

La legislación colombiana lo prohíbe y procedimientos que garantizan la absoluta reserva y protección de la información con carácter médico y de uso en procedimientos de trasplantes.

10. Provocar la muerte cerebral por medio de una inyección

El proceso de detección, notificación, selección y mantenimiento de los potenciales donantes de órganos es realizado por personal médico especializado en estas competencias, dado que los cambios fisiológicos durante la muerte encefálica afectan la viabilidad de los componentes anatómicos.

11. La probabilidad de ser trasplantado con un órgano robado proveniente de una persona a la que se le provoca un incidente de tránsito y posteriormente se comete un homicidio

La cirugía de ablación de los órganos, “cirugía de rescate”, al ser un procedimiento de alta complejidad requiere la participación de personal médico calificado para tal fin, así como ser realizado bajo condiciones estériles y controladas del ambiente, embalaje adecuado de órganos que conserven la cadena de frío, con una adecuada isquemia fría y se disminuya el riesgo de contaminación cruzada.

Quienes conocen del tema y trabajan en la ciencia de los trasplantes, saben que existen trasplantes más complicados que el de corazón, como son los de intestino y pulmón. | Foto: Getty images

12. Es posible estar en una lista de espera internacional para trasplante de corazón

La lista de espera se maneja de manera nacional. La política internacional para evitar el “turismo de trasplantes” limita el ingreso a residentes, no es posible estar en lista de espera en varios países. Todos los trasplantes realizados en el país deben ser ingresados al sistema de información de cada país. Bajo un estricto cumplimiento.

Los expertos de la Red Nacional de Donación también hicieron públicas algunas conclusiones sobre este tema, el uso de información errada para las producciones audiovisuales que lo tocan, y la importancia de informarse correcta y completamente sobre estos procedimientos. Estas son las recomendaciones:

  • Se sugiere que los productores informen a la audiencia con absoluta claridad que se trata de historias basadas en la ficción, y que los hechos allí narrados no corresponden a la realidad de la donación y el trasplante de órganos en el mundo.
  • Se debe partir de la idea errada o preconcebida de que nuestra población da por hecho que se trata de ficción. Hay desinformación y desconocimiento que requiere de orientación técnica y ética a los ciudadanos en distintos rangos de edad y condición socioeconómica o cultural.
  • La donación y el trasplante de órgano es un evento de salud que requiere de conocimiento muy especializado. Solo el hecho de ser “donante” implica que las personas sean conscientes sobre la importancia de la donación y su finalidad como un acto de carácter altruista, con el propósito de salvar o mejorar la vida de otro ser humano; y que se da dentro de unos parámetros éticos, científicos y jurídicos de respeto por la vida.
  • Al ser la televisión y las redes sociales poderosos medios y vehículos de información que construyen el imaginario colectivo, la Red Nacional de Donación y Trasplantes en el país tiene la obligación de generar información clara e idónea sobre el universo de los trasplantes en Colombia y en el mundo. A la fecha, no existe evidencia judicial o médico-legal sobre tráfico de órganos robados.
  • Toda la población está expuesta a los efectos de la desinformación sin importar distinción de género, cultural o social, pero son frecuentemente quienes son más vulnerables en la sociedad como los niños o adolescentes sin orientación de un adulto o acudiente responsable, las personas sin acceso a educación o en condición de vulnerabilidad, quienes más fácilmente pueden ser víctimas de estos contenidos, que sin advertencias claras de ser ficticios, son llevados a la pantalla de televisión.