SEMANA conoció en exclusiva los detalles de la reestructuración del Ejército que trabajó durante más de un año un equipo especial de la institución militar.
En el diagnóstico actual se evidenció lo que ya no es un secreto para nadie: una inteligencia debilitada, con demasiada burocracia y con personal en cargos para los cuales sus perfiles no eran los más idóneos.
Fuentes del Ejército confirmaron que el nuevo modelo de inteligencia pronto será entregado a los comandantes del Ejército y de las Fuerzas Militares.
Dentro de la presentación que se le hará a los altos mandos, se pondrá en evidencia que la inteligencia del Ejército comenzó a sufrir un debilitamiento desde el año 2016, cuando se firmó el proceso de paz entre el Gobierno Santos y la guerrilla de las Farc.
Luego de esto, la inteligencia comenzó a ser debilitada en número de hombres, según la presentación que se le hará a los generales del Ejército y las Fuerzas Militares.
Tras hacer el diagnóstico sobre por qué la inteligencia no está funcionando con las capacidades de antes de la firma del proceso de paz, el nuevo modelo, según lo que conoció SEMANA, busca regresar al terreno y convertir a la inteligencia en más tropera, con más hombres infiltrados en las regiones para obtener información valiosa que permita a las brigadas y divisiones tener los datos esenciales para lanzar las operaciones de alto impacto contra los cabecillas.
El nuevo modelo de inteligencia militar estará alineado —indicaron las fuentes— a un sistema adaptable a cualquier modelo de gobierno y política de seguridad estatal, pues busca suprimir puestos de dirección donde se identificó la burocracia que terminó afectando batallones y brigadas.
Traduciendo la reforma a palabras castizas, expresaron las fuentes militares, de ahora en adelante se evaluará sacar a la gente que estaba en cargos administrativos y demás para asignarla a batallones y brigadas donde se necesita fortalecer las tropas operativas.
Saldría gente del Comando del Ejército y las divisiones hacia los batallones y brigadas para que se retome lo que existió cuando el Ejército logró golpes contundentes contra la entonces guerrilla de las Farc.
“Las regiones donde hay batallones y brigadas serán fortalecidas con hombres de inteligencia”, señala la reestructuración conocida por SEMANA.
Dentro del diagnóstico actual, se encontró que había demasiado personal en cargos altos donde no era necesario, mientras que en las unidades era evidente el debilitamiento de la inteligencia.
“Lo que se busca es el acompañamiento a las unidades, es decir, regresar a la inteligencia tropera y menos análisis”, contempla el nuevo modelo.
Asimismo, la reestructuración busca que los oficiales de inteligencia con experiencia tomen los cargos más sensibles para poder proyectar las operaciones especiales y de alto impacto.
Dentro del nuevo modelo, incluso se busca volver a las épocas donde el Ejército tenía entre tres o cuatro generales del arma de inteligencia.
El nuevo modelo, informaron las fuentes a SEMANA, está en proceso de ser entregado a los generales Royer Gómez, comandante del Ejército, y Hugo López, comandante de las Fuerzas Militares. También indicaron que el reacomodo fue interno y no tuvo injerencia del Gobierno nacional.
SEMANA había revelado en exclusiva sobre el proceso de reforma en la inteligencia militar que comenzó en el Ejército.