El joven de 28 años Julián Esteban Villegas renunció a su trabajo en una empresa de flores en el municipio de Rionegro, en el departamento de Antioquia, porque tenía un objetivo en mente; recorrer su país, escuchar los problemas de los colombianos y podérselos comunicar al presidente Iván Duque.

En el momento en que empezó el paro nacional, Villegas, tomó camino por Colombia y durante cuatro días visitó más de once municipios del país escuchando a las personas, hablando con ellas y recogiendo las inquietudes del pueblo colombiano.

Las jornadas fueron extenuantes ya que el joven admitió que en esos cuatro días solo descansó un poco más de cinco horas porque quería abarcar el mayor número de municipios en el menor tiempo posible, según cuenta El Tiempo.

Antes de empezar su recorrido, con lo que le había quedado de la última quincena, Villegas visitó los departamentos de Chocó, Risaralda, Caldas, Valle del Cauca, Quindío, Norte de Santander, Boyacá y Tolima.

En estos lugares, se propuso hablar con diferentes colombianos, conocer cuáles son los problemas que más los aquejan y poder traer toda esa información a Bogotá y entregársela al presidente.

Este viaje lo terminó en el municipio de Pitalito, Huila desde donde inició su recorrido trotando, aunque tuvo que trabajar primero en una plantación de café por un par de días para recolectar dinero ya que se había quedado sin fondos suficientes.

Con 100.000 pesos en sus bolsillos inició la marcha para Bogotá. De acuerdo con El Tiempo, estando en Neiva, el cansancio lo hizo pensar en retirarse, de hecho, pensó en hacer un video afirmando que no daba más y que preferiría desistir.

Sin embargo, Villegas pensó en todas las personas que había conocido en el camino, así como en el olvido de los campesinos por parte del gobierno y eso lo motivó a seguir adelante.

Según afirmó el joven, recordó cómo en La Guajira los padres se quitan la comida de la boca por dársela a sus hijos, o cómo en Chocó viven el olvido del Estado y esto le dio fuerzas para continuar su recorrido.

Después de arrancar su camino corriendo el pasado 8 de mayo, llegó a Bogotá el miércoles 12 después del mediodía. A pesar del desgaste físico, que trató de opacar tomando antinflamatorios y acetaminofén, quiso continuar su marcha sin detenerse.

En un momento, hizo una pausa porque la pierna derecha no parecía responderle y unas horas antes de llegar un fuerte dolor en la rodilla derecha lo hizo detenerse una vez más.

Entrando a Bogotá, un grupo de indígenas reconocieron el esfuerzo de Villegas y le ofrecieron realizarle un ritual que le ayudaría a mejorarse. El joven aseguró que le dijeron que ellos también querían lo mismo que él y que representaba el anhelo de todo un país, le hicieron un tratamiento natural que lo ayudó mucho.

Finalmente el joven, en pantaloneta, sin camiseta con una mochila y la bandera de Colombia en sus hombros arribó a Bogotá donde espera poder hablar con el presidente Iván Duque este fin de semana.

Para ello, marchará a la Plaza de Bolívar este sábado “Voy a llegar arrodillado porque voy en nombre de todos los colombianos”.

En su recorrido, el joven que se dedicó al atletismo aseguró que el problema de Colombia es la corrupción y que la desigualdad social está marcada por este flagelo y que lo pudo constatar escuchando a los colombianos en su marcha.

“Espero que el presidente se coloque la mano en el corazón y me atienda porque yo quiero expresarle parte de mí y del amor que yo siento por Colombia”, afirma Villegas, quien además tiene una importante pregunta para Duque: “presidente, ¿usted realmente conoce Colombia?”, concluyó.