Los bombardeos del Gobierno de Abelardo De La Espriella contra las disidencias de las Farc fueron contundentes en el departamento de Guaviare. SEMANA conoció detalles exclusivos de los ataques aéreos contra las estructuras de alias Calarcá, pero también contra alias Iván Mordisco. Detrás de esto hay una ardua labor de campo por parte de los agentes de inteligencia que realizan seguimientos, análisis del terreno; semanas de planeamiento, 11 aeronaves y comandos de Fuerzas Especiales hacen parte de las operaciones.

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Una fuente de inteligencia militar le detalló a este medio que existe una cadena de procedimientos operacionales antes y después de cada ataque que realizan desde el aire.

“Las fases de las operaciones de bombardeo en Guaviare son: inteligencia, planeamiento, operación aérea, inserción de tropas, aseguramiento del área, incautación de material, identificación de integrantes del GAO y judicialización o capturas. La configuración del terreno la hicieron la Fuerza de Despliegue Rápido que está en San José y la Brigada 22. La inteligencia sale principalmente de la Policía Nacional y del Comando de Operaciones Especiales de las Fuerzas Militares”, detallaron.

En el caso de Miraflores hay un patrón similar: la presencia de las disidencias de las Farc de Calarcá e Iván Mordisco. En algunas oportunidades, los mandatarios quedan en medio de esta sangrienta disputa criminal. Foto: ESTEBAN VEGA LA-ROTTA-SEMANA

Dos semanas antes de atacar

De acuerdo con la información de inteligencia, este ataque desde el aire se dio porque hubo movimientos de los disidentes en El Retorno y Miraflores. Entre la obtención de los datos de inteligencia y el despliegue aéreo transcurrieron aproximadamente dos semanas. Durante ese periodo se desarrolló el planeamiento que terminaría permitiendo la intervención.

“Una vez conocida la información, pasaron dos semanas para hacer el despliegue aéreo. La información de inteligencia es que en El Retorno había una concentración de bandidos de Calarcá para confrontarse con una facción de Mordisco en Miraflores”, indicó el oficial.

Iván Mordisco y alias Calarcá. Foto: AFP

Y es que el interés de ambos grupos ilegales estaría relacionado con el control de corredores utilizados para el tráfico de drogas con destinos internacionales y para abastecer las ciudades de cocaína.

“Se están disputando el control de esa zona por la ruta de narcotráfico hacia Caquetá y Putumayo”, explicó.

La concentración de integrantes de las disidencias terminó siendo considerada por las autoridades como un blanco de oportunidad. Allí comenzó otra fase de la misión: el despliegue de la capacidad aérea.

Kfir, Super Tucano y Black Hawk

La operación involucró 11 aeronaves, entre aviones de combate y helicópteros, pero la misión no terminó con el ataque desde el aire. Posteriormente, integrantes de Fuerzas Especiales fueron insertados en el área para llegar directamente hasta el punto de impacto.

“Ante ese blanco de oportunidad, inició la operación aérea con 11 aeronaves —Kfir, Super Tucano y Black Hawk—; luego se hizo un asalto aéreo con un destacamento de Fuerzas Especiales, quienes ingresaron al punto de impacto de la Beta para confirmar el resultado contra la estructura armada”, sostuvieron.

Aviones Kfir bombardeo en Guaviare Iván Mordisco Foto: Colprensa / Getty Images / Suministrada a Semana

Las unidades terrestres deben ingresar a una zona que previamente estuvo bajo control de una estructura armada, asegurarla y establecer los resultados de la acción. Es allí donde comienza la identificación de los integrantes afectados, la recuperación del material encontrado y las actuaciones que puedan derivar en capturas o procesos judiciales.

Sin embargo, mientras terminaba la operación en El Retorno, los organismos de inteligencia mantenían sus ojos puestos sobre Miraflores.

“Una vez realizada la operación en El Retorno, la información de la concentración de bandidos en Miraflores se mantenía. Inmediatamente inició el planeamiento del segundo bombardeo, el cual se ejecutó cuatro días después”, agregó.

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En medio de esas operaciones existe otro dato que resulta clave para entender la situación de seguridad en el departamento. La evaluación conocida por inteligencia militar señala una diferencia en el tamaño de las estructuras que actualmente se disputan ese territorio.

“En este momento, la facción de Mordisco en el Guaviare es mucho más grande que la de Calarcá. Balance de tres bombardeos: Norte de Santander, ocho abatidos; Guaviare 1, diez abatidos; Guaviare 2, 23 abatidos”, dijo.