Un equipo multidisciplinar de la Fiscalía General se dirigió al municipio de Girardot, en Cundinamarca, para investigar la muerte de un fiscal primero seccional que en la mañana de este miércoles se lanzó desde el sexto piso del edificio donde trabajaba desde hace varios años.

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Como primera medida se inspeccionará la oficina del fiscal, en la cual, según una imagen publicada por sus allegados, se encuentra una taza vacía de café, documentos cerca del computador y una lupa encima de un expediente. Una hoja escrita con un esfero negro que reposa sobre el escritorio es clave en esta investigación.

Fiscal Carlos Ricardo Gaitán, nota. Foto: Suministrado a Semana

En la misma se lee: “Lo siento, estoy muy atrasado de trabajo”, en letras grandes escritas, al parecer, de puño y letra del fiscal minutos antes de tomar la decisión.

Por medio de un comunicado, la Fiscalía General lamentó lo sucedido y anunció la designación de una fiscal especializada y un equipo del CTI para que asuman las investigaciones de rigor y “determinen con claridad las causas de esta lamentable pérdida”.

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El objetivo es establecer cómo fueron las últimas horas del fiscal primero seccional, quien estuvo 15 años vinculado al ente investigador. ”Desde la Subdirección Regional Central se le brinda un acompañamiento y la asistencia necesaria a la familia para enfrentar este duro momento”.

Igualmente, en el comunicado oficial se menciona que en las últimas semanas la Dirección Ejecutiva ha venido adelantando mesas de trabajo con la ARL Positiva, con el propósito de fortalecer mecanismos de prevención y rutas de atención en salud ocupacional para los servidores de la Fiscalía General de la Nación”.

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SEMANA pudo establecer que el fiscal, de 60 años de edad y una amplia trayectoria en la rama judicial, había reportado hace dos años un exceso de carga laboral, lo cual afectaba gravemente su salud física y mental. La constante exigencia de trabajo y las presiones extras lo habrían llevado a tomar esa decisión.

Sin embargo, pese a la petición de apoyo para su despacho, así como de ayuda psicológica, pues tenía problemas para dormir por una crisis de ansiedad y problemas con su familia, nunca recibió una respuesta oportuna. Las entrevistas que se tomen serán fundamentales para certificar lo ocurrido.

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Igualmente, se quiere establecer cómo fueron sus últimos meses, las preocupaciones que lo aquejaban, si había recibido alguna amenaza en contra de su vida o si tenía problemas personales.

Una fuente cercana le comentó a SEMANA que la situación en las fiscalías de municipios intermedios es bastante grave.

“Muchos fiscales en Funza, Faca y Ubaté se encuentran ad portas de una locura por la desorbitante carga laboral”, explicó.

En el mismo sentido, recordó que los fiscales reciben constantes insultos por parte de jueces, procesados, abogados y hasta de agentes del Ministerio Público.

“Fiscales enfermos aguantando muchas veces regaños injustos (...). Algo no anda bien en este sistema”, alegó.