La tragedia cubrió el municipio de Soacha, al sur de Bogotá. Asesinatos, extorsiones, secuestros y tráfico de estupefacientes tienen acorralada a la población. Los comerciantes y transportadores fueron sometidos por la llamada banda de Satanás, los dueños de la tranquilidad en Soacha.

Este martes los transportadores, cansados de las extorsiones y de la inactividad de las autoridades, hicieron una protesta sobre la autopista sur. Bloquearon por momentos la movilidad con el ánimo de llamar la atención de la Policía y la Fiscalía; la ironía de la tragedia es que mientras protestaban, la banda de Satanás asesinaba.

“Por primera vez recibimos la atención de la Policía y era para evitar la protesta, incluso para advertirnos que teníamos que movernos de la autopista sur, pero cuando les pedimos ayuda por las denuncias por extorsión, no nos prestaban atención, nos quedamos esperando respuesta. En Soacha gobierna Satanás”, señalaron las víctimas de las extorsiones.

SEMANA reveló la forma en que la llamada banda de Satanás convirtió el municipio de Soacha en un fortín criminal que se nutre de las extorsiones a todos los comerciantes, desde los vendedores de tinto hasta los supermercados. Todos tienen que pagar, fijar cuotas semanales y hacer consignaciones a billeteras virtuales.

“Si me toca cambiar el número, yo le mando un audio para escuchar mi voz, que es inconfundible. Ustedes a los únicos que van a escuchar es a mi persona, que soy Moisés, a Pedrito y Marcos Pérez. Son los que usted va a escuchar (sic)”, señalan los audios en poder de la Fiscalía.

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Las denuncias se acumularon en los despachos de dos fiscales que están asignados para todo el departamento de Cundinamarca; una fiscal advierte que no puede dedicarse completamente a su labor y, así las cosas, queda un solo funcionario para atender la arremetida de los delincuentes y la urgencia de los ciudadanos.

No hay resultados, las investigaciones no llevan a capturas y las víctimas siguen entregando hasta su vida para poder trabajar. Las protestas pretendían alertar a las autoridades, pero en su lugar terminaron sentenciando a muerte a un joven que en la ruta de los buses de Soacha se desempeñaba como calibrador.

“Le dejamos un panfleto por allá y ustedes no han copiado. Necesitamos que se pongan al día con nosotros, con la organización de Moisés. Tengan claro que nosotros tenemos muertos allá. El que no se ponga al día no lo vamos a dejar trabajar”, son las amenazas para quienes están por convertirse en víctimas.

Cámaras de seguridad registraron los crímenes de la banda de Satanás en Bogotá y Soacha. Foto: Suministrada (API)

El terror tiene a los ciudadanos y los delincuentes que hacen reuniones con las víctimas para advertir que tienen el poder; no los investigan, no los capturan y se mueven sin restricciones por Soacha; incluso amenazaron con llegar a otros municipios del departamento de Cundinamarca. Se dio la alerta, pero no pasó nada.

“Ha pasado más de un año y estamos trabajando con las uñas, porque las ventas están muy malas. Cómo es posible que uno siga pagando 700.000 pesos semanales y cuando no les paga al día lo amenazan. Ya no sabemos qué hacer, si salir o no. La verdad, es una situación sumamente fuerte y acá seguimos esperando respuesta de la Fiscalía”, denuncian las víctimas de las extorsiones.

Cámaras de seguridad registraron los crímenes de la banda de Satanás en Bogotá y Soacha. Foto: Suministrada (API)

Las protestas se extendieron hasta entrada la noche de este martes; sin embargo, no lograron más que incomodar el regreso de los ciudadanos que llegaban a Soacha después de una jornada de trabajo en Bogotá. Pero de respuestas por los reclamos solo llegó la que amenazó y cumplió la banda de Satanás, el asesinato de más ciudadanos.