El Gobierno nacional dio inicio a la fase de factibilidad de una de las iniciativas de infraestructura más estratégicas para el futuro logístico, tecnológico y productivo del país. Desde Quibdó, la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, dio a conocer la alternativa seleccionada por la Unidad de Planeación de Infraestructura de Transporte (UPIT), que plantea un corredor férreo de 222,3 kilómetros entre el océano Pacífico y el mar Caribe.

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La propuesta conecta los municipios de Juradó, Nuevo Belén de Bajirá, Riosucio, Unguía y Acandí, en Chocó, así como Turbo, en Antioquia, consolidando un corredor con alcance regional, nacional e internacional. Uno de los objetivos de esta megaobra es la articulación con dos puertos estratégicos ubicados en Juradó y Titumate, en el departamento del Chocó.

“Hoy damos un paso fundamental para que Colombia aproveche plenamente su posición geográfica privilegiada entre dos océanos. Este proyecto tiene el potencial de fortalecer nuestra competitividad, ampliar las capacidades logísticas del país y generar nuevas oportunidades de desarrollo para el Chocó y para Colombia”, afirmó la ministra de Transporte.

La ministra realizó la explicación de los resultados de prefactibilidad del proyecto. Foto: Suministrada a SEMANA

La iniciativa se enmarca en la visión del Gobierno nacional de consolidar una plataforma multimodal que fortalezca la conectividad del país y complemente las dinámicas del comercio internacional en la región. Además de la infraestructura férrea y portuaria, el Gobierno nacional contempla que las siguientes etapas de estructuración evalúen el desarrollo de infraestructura digital asociada, incluyendo redes de fibra óptica que permitan potenciar las telecomunicaciones, la conectividad y las oportunidades de la economía del conocimiento en el territorio.

Más allá de la infraestructura, el corredor interoceánico busca convertirse en una herramienta de transformación social y económica para una de las regiones con mayores desafíos históricos de conectividad en el país. Los estudios estiman que cerca de 258 mil personas podrían beneficiarse de manera directa por los impactos económicos y sociales asociados al proyecto, incluyendo habitantes de municipios como Bahía Solano, Bojayá, Carmen del Darién, Riosucio, Acandí y Juradó.

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La proyección es que los beneficios derivados del desarrollo del corredor contribuyan a fortalecer la inversión social, ampliar oportunidades económicas, mejorar el acceso a servicios y generar alternativas productivas sostenibles para las comunidades del litoral Pacífico.

“Este proyecto no puede medirse únicamente en kilómetros de vía o en toneladas de carga. Su verdadero valor está en la capacidad de generar oportunidades, fortalecer las economías locales y cerrar brechas históricas que durante décadas han afectado al Chocó”, señaló Rojas.

En términos técnicos, la alternativa identificada contempla una línea férrea en trocha estándar preparada para futuras soluciones de electrificación y una infraestructura compuesta por 27,9 kilómetros de túneles, 121,5 kilómetros de viaductos y 72,9 kilómetros de vía sobre terreno. Aunque se hizo eco en redes, debido a que el presidente subió una foto mucho menos técnica sobre el proyecto.

Las estructuras fueron diseñadas para responder a las condiciones geográficas y ambientales del territorio, proteger las zonas inundables del río Atrato, facilitar la conectividad ecológica mediante pasos de fauna y reducir las afectaciones sobre ecosistemas estratégicos.

El trazado incorpora criterios especiales de protección ambiental en áreas cercanas al Parque Nacional Natural Los Katíos, declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco. Además, durante la fase de prefactibilidad se reconoció la presencia de 19 consejos comunitarios afrodescendientes y 13 resguardos indígenas pertenecientes a los pueblos Katío, Embera y Cuna.