El pasado 25 de julio en el barrio Polo Club, norte de Bogotá, Julián Andrés Díaz Correal, un habitante de calle, al parecer atacó a un joven que cruzaba la avenida, según los testigos, porque se negó a darle una moneda.
El ataque fue con un arma cortopunzante y la herida mortal. La víctima quedó en el suelo y bajo la mirada de decenas de personas que luego se convirtieron en testigos de un homicidio a sangre fría en las manos de Díaz Correal que, por fortuna, fue capturado cuadras más adelante.
“De acuerdo con la investigación, la víctima caminaba por el sector cuando fue abordada por el hoy procesado, quien le pidió dinero. Ante la negativa del joven de entregarle una moneda, el investigado habría sacado un arma cortopunzante y le ocasionó una herida en el pecho. La gravedad de la lesión provocó su muerte en el lugar de los hechos”, explicó la Fiscalía.
Luego de la captura de Julián Andrés Díaz en el procedimiento de la Policía del sector, fue presentado ante un juez de control de garantías para imputar cargos por el delito de homicidio agravado y advertir el peligro que representa para la sociedad, un hombre con la decidida intención de matar a otro solo por una moneda.
“La Fiscalía General de la Nación judicializó a Julián Andrés Díaz Correal, por su presunta responsabilidad en el homicidio de un joven ocurrido el pasado 25 de julio en el barrio Polo Club, de la localidad de Barrios Unidos, en Bogotá”, dijo la Fiscalía luego de la judicialización del señalado asesino.
Los elementos de prueba recaudados por la Fiscalía, que incluyen las declaraciones de personas que se encontraban en el sitio, además de algunos videos de seguridad, fueron fundamentales para insistir ante el juez en el peligro que este hombre representa para la comunidad y la necesidad de mantenerlo en una cárcel.
“Una fiscal de la Unidad de Vida e Integridad Personal de la Seccional Bogotá le imputó el delito de homicidio agravado . El procesado no aceptó los cargos y, por solicitud de la Fiscalía, un juez de control de garantías le impuso medida de aseguramiento en establecimiento carcelario”, explicó el ente acusador.
La tragedia que vive la familia de la víctima es un ejemplo del grado de inseguridad y peligro que tienen que enfrentar los ciudadanos por las calles de Bogotá: solo negarse a entregar una moneda a un habitante de calle se puede convertir en una situación de vida o muerte.