Durante una reciente audiencia de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) realizada en Medellín por casos de “falsos positivos” en el Oriente antioqueño, Rosalba Quintero y Yésica Giraldo protagonizaron un acto de perdón hacia el teniente (r) Andrés Mauricio Rosero Bravo, quien reconoció haber ordenado el asesinato de su familiar John Darío Giraldo Quintero el 6 de septiembre de 2003 en una vereda de Cocorná.
En medio del acto, el exmilitar expresó su arrepentimiento cuando Yésica Giraldo, acompañada de su abuela Rosalba, se dirigió a Rosero Bravo con un mensaje directo:
“Yo sé que no es fácil para usted, para mí tampoco, pero aquí estamos, ustedes asumiendo su responsabilidad y nosotros aquí enfrentando este dolor. De parte de mi abuela y de parte mía, como muestra de nuestro perdón real y sincero, queremos brindarle un abrazo, si lo permite y si lo desea. Perdonado”.
Tras estas palabras, el teniente (r) rompió en llanto y cayó de rodillas frente a ellas. Ambas lo abrazaron, en un gesto que, según expresaron, hace parte de su proceso personal.
“Este es un momento que nosotros necesitamos para poder salir y sanar este dolor”, le dijo Yésica, a lo que él respondió: “Necesitaba este perdón en mi corazón. Perdón por tanto dolor”.
Durante la diligencia, la familiar reiteró la decisión de otorgar el perdón y destacó la importancia de conocer la verdad: “Aceptamos este perdón. Gracias por su grandeza, por su bondad. Eso se lo debemos gracias a Dios y a todos los procesos espirituales que hemos podido vivir. Y queremos transmitirle esto a usted. Gracias a usted por habernos contado la verdad y por haber estado de frente a nosotros. Muchas gracias a usted. Esperamos que siga colaborando en muchas cosas para que muchas familias puedan tener esta sanación”.
Por su parte, el exmilitar afirmó su intención de contribuir a la reparación: “Este hombre que hizo eso, el que están abrazando ahora, no es uno, es otro. Gracias (...) Mi disposición y todo mi ser están acá para tratar de reparar todo este sufrimiento y todo este daño que causamos. De parte mía y de que todos los muchachos vamos a estar dando vida y corazón para el resto de nuestras vidas para ustedes”.