Suena el segundo Tik Tak de hoy miércoles 27 de julio en SEMANA y suena por los lados de las bobadas de Naciones Unidas.

Escuche los Tik Tak de María Isabel Rueda

Pocas veces la organización había tenido más maltrecho su prestigio que por estos días. Nada, que por decir cero, han hecho para lograr una salida política a la invasión de Rusia a Ucrania, comenzando porque en su principal organismo, el Consejo de Seguridad, Rusia despacha como miembro permanente.

Pero el momento más patético de la paquidermia de la organización, y su falta de autoridad y respeto que le tiene el mundo, se vio retratado cuando su secretario general, Antonio Guterres, se fue a hablar primero con Putin y después viajó a Ucrania, donde lo primero que pasó es que lo bombardearon. Ese fue el agradecimiento de Putin, mandar misiles a Kiev durante la visita del secretario general de la ONU, y que muchas gracias, le mandó decir.

Ahora, la representante del organismo en Colombia, Juliette Rivero, nos llena de recomendaciones que no voy a calificar porque cualquier calificativo sobra. Dice la señora de Rivero: “Lo único que pedimos en Colombia es que el gobierno llegue hasta las comunidades y que haya una estrategia eficaz para protegerlas”, hágame el favor la declaración del principio, y continúa: ”Esto no puede ser solo una estrategia militar contra los grupos que se miden capturas y bajas, los indicadores deben ser el bienestar de las comunidades y la protección de sus derechos”.

Como si a ningún gobierno de Colombia se le hubiera ocurrido la genialidad de proteger a las comunidades y llevarles bienestar, añade doña Juliette la siguiente perla: “Con la presencia de fuerzas militares en las zonas más afectadas por la violencia, el resultado ha sido que se observó un progresivo crecimiento de la inseguridad”, o sea la presencia de la autoridad legítima del Estado, clamor de los más remotos municipios del país, es la causante del crecimiento de la inseguridad, maravillosa conclusión de Naciones Unidas.

Eso cuando a la ONU no se le ocurre ideas como enviar misiones anticorrupción a los países, como si el organismo tuviera algún tipo de jurisdicción sobre la corrupción de un país, un problema eminentemente de la justicia interna de los países.

Una de tales comisiones fallida de principio a fin fue presidida por nuestro plan el flamante nuevo ministro de Defensa, Iván Velásquez, que terminó con su expulsión del país en cuestión, Guatemala. Y ahora hay voces que quieren repetir el experimento en Colombia, que la ONU nos mande misiones anticorrupción, seguramente para terminar haciéndonos recomendaciones inocuas, como la de la respetable representante de la ONU en Colombia