Con la creación de su Red del Cuidado y el respaldo del Ministerio de la Igualdad, Baranoa impulsa un modelo que busca redistribuir responsabilidades y fortalecer a las personas cuidadoras.
La idea es transformar el cuidado en una política pública con enfoque de equidad y justicia social.
Baranoa marca un nuevo rumbo para el cuidado en Colombia
Por más de una década las labores de cuidado, desde atender a niños y niñas hasta acompañar a personas mayores o con discapacidad, han sido una columna silenciosa en la vida de millones de hogares colombianos.
Sin embargo, tradicionalmente han sido ignoradas por las políticas públicas, relegadas a la esfera privada y, en su gran mayoría, realizadas por mujeres sin reconocimiento ni apoyo estatal.
Ese escenario empieza ahora a cambiar, y uno de los territorios pioneros de esta transformación es Baranoa, un municipio del Atlántico.
Se ha convertido en el primer lugar en el departamento en implementar, de manera estructurada, lo que se conoce como el Sistema Local del Cuidado en Colombia.
Ministerio de la Igualdad respalda estrategia de cuidado en el Atlántico
La iniciativa se materializó en un encuentro que reunió a cuidadores y cuidadoras, líderes comunitarios, representantes institucionales y funcionarios del Ministerio de la Igualdad y Equidad junto con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).
Allí, en un gesto simbólico y profundo, se firmó el acta de creación de la Red del Cuidado de la Alcaldía de Baranoa: un puente entre el Estado local y las comunidades para formalizar y dignificar una labor que durante décadas ha sido invisible.
Este paso trasciende lo administrativo. Para las autoridades locales, el cuidado no es una simple prestación social, sino un derecho humano y una práctica colectiva esencial para la vida diaria.
Así lo expresó el alcalde Edinson Palma, al afirmar que cuidar “es un acto humano y de justicia social” que debe dejar de recaer exclusivamente en las mujeres.
Debe convertirse en una responsabilidad compartida entre familias y el Estado.
La implementación de este sistema tiene implicaciones más allá de Baranoa.
En Colombia, se estima que más de 32 millones de personas realizan cuidado no remunerado, y cerca del 90 % de ellas son mujeres.
Esta realidad evidencia un déficit estructural en la forma en que las sociedades valoran el trabajo de cuidado y las personas que lo desempeñan.
El programa en Baranoa busca cambiar eso no solo mediante reconocimiento formal, sino también mediante espacios de formación, redes comunitarias y mecanismos que permitan redistribuir cargas y generar mayor equidad.
Expertos en políticas públicas y organizaciones sociales han señalado que iniciativas como la de Baranoa pueden convertirse en modelos replicables para otros municipios y regiones.
Al situar el cuidado en el centro de la agenda local, este municipio atlántico apuesta por una visión de desarrollo más humana, integral y equitativa.