En medio de la audiencia de imputación de cargos en contra de Chirley Hernández Rojas, funcionaria del CTI, capturada por el crimen de su esposo Aldemar Alfredo Avendaño Carrillo, el 21 de marzo de 2026, la Fiscalía dio a conocer detalles de este caso que la mujer habría hecho pasar como un suicidio. Asimismo, el ente investigador sostuvo que la mujer habría tomado el arma de 9 milímetros y, presuntamente, le disparó a su compañero sentimental.
También precisaron que la víctima estaba en un estado de vulnerabilidad por la cantidad de licor que había ingerido horas antes de ser ultimado de tres impactos de bala. En medio de la diligencia, la Fiscalía presentó una reconstrucción de los hechos, donde fue clave el resultado de la necropsia realizada por Medicina Legal, pero también los análisis de trayectoria de los proyectiles, las pruebas de residuos de disparo y las imágenes de las cámaras de seguridad recopiladas durante la investigación.
Para el fiscal y los investigadores del caso, les llamó la atención la cantidad de disparos que tenía el cuerpo de la víctima: fueron encontradas lesiones en la cabeza, el tórax y el antebrazo izquierdo, ocasionadas desde diferentes distancias.
“Se evidenciaron esas multiplicidades de heridas con variabilidad en la distancia de disparo, es decir, que fueron a diferentes distancias. La lesión que presenta en el antebrazo izquierdo, tercio distal, puede ser de carácter defensivo”, explicó el fiscal.
De igual manera, los investigadores judiciales determinaron que Avendaño habría alcanzado a reaccionar al ataque a bala, pues el disparo que tiene en su brazo izquierdo responde a un movimiento para intentar protegerse de los impactos de bala.
El ente investigador que recopiló elementos materiales probatorios durante cinco meses señaló que, en caso de que Avendaño se hubiera disparado en su cabeza, debía haber rastros de pólvora en la misma por la distancia, pero esto no lo encontraron.
“Esta herida de la cabeza fue ocasionada a distancia. Porque, por lo general, cuando se da un disparo (…) a quemarropa, siempre arroja como un residuo de la pólvora alrededor de la herida. Los médicos forenses consideraron que esas heridas que presentaba Aldemar en su cuerpo no son características de un patrón suicida típico. Se plantea la necesidad de considerar una etiología homicida”, señaló el fiscal.
Según las investigaciones de las autoridades, el cuerpo fue encontrado sobre un sillón negro reclinable y, junto a este, apareció una pistola Bernardelli. La mano derecha de Avendaño estaba sobre el arma, con dos de sus dedos en la región del gatillo, según la descripción realizada durante la audiencia.
Y es que otro elemento considerado determinante por la Fiscalía fue el análisis practicado a Hernández Rojas. Según relató el fiscal, fueron encontradas partículas metálicas asociadas con residuos de disparo en muestras tomadas tanto de sus manos como de sus prendas.
“Sí se encontraron partículas metálicas de residuos de disparo (…) tomadas a la aquí imputada tanto en mano como en prenda”, afirmó. Para el ente investigador, este resultado permite vincular a Hernández con la manipulación del arma encontrada en la vivienda.
La Fiscalía también reconstruyó mediante las cámaras de seguridad los movimientos registrados aquella noche. Avendaño ingresó al conjunto aproximadamente a las 9:10 p. m. y posteriormente fue observado subiendo las escaleras. El material recopilado, sumado a las declaraciones, llevó al fiscal a sostener que ninguna persona extraña habría ingresado al apartamento.
“El fallecido se encontraba bajo una influencia importante de alcohol etílico, con compromiso significativo de las funciones superiores del sistema nervioso central. Este estado pudo favorecer conductas de riesgo, disminuir los mecanismos de autoprotección y reducir la capacidad de respuesta ante situaciones peligrosas”, se expuso durante la audiencia.
Para la Fiscalía, Hernández habría aprovechado precisamente esa disminución de la capacidad de reacción de su esposo. “Al parecer, la señora Chirley acabó con la vida de esta persona, aprovechándose de las condiciones de inferioridad en las que se encontraba”, afirmó el fiscal.
“Se trató de un hecho violento, donde aquí la imputada tomó el arma de fuego tipo pistola calibre 9 milímetros, marca Bernardelli, que tenía la víctima en su apartamento y la accionó en repetidas ocasiones contra la humanidad de su mismo esposo”, sostuvo la Fiscalía.
A la mujer le imputaron los delitos de homicidio en circunstancias de agravación punitiva y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego o municiones.
La Fiscalía pidió cárcel para la mujer y en la mañana de este jueves 27 de agosto, un juez con funciones de control de garantías definirá la situación jurídica de la mujer.