Los celulares podrían tener los días contados durante la jornada escolar en los colegios de Bogotá.

La Secretaría de Educación publicó un proyecto de acto administrativo que propone regular su uso en instituciones oficiales y privadas.

Esto incluye restricciones durante las clases y los descansos, además de excepciones relacionadas con salud, inclusión y emergencias.

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Un proyecto de regla en construcción

Si bien la medida ya ha comenzado a dar de que hablar, hay que aclarar que aún no se encuentra como resolución definitiva.

La Secretaría de Educación publicó el proyecto y la idea es recibir los comentarios de la ciudadanía como parte de un proceso de participación pública.

El documento en mención es el RL-2026-177 con el que se busca establecer reglas sobre el uso de teléfonos móviles y dispositivos con pantallas, en los colegios de Bogotá.

La propuesta aplicaría tanto para colegios públicos como para los privados, los cuales ofrezcan educación inicial básica y media en la ciudad.

La iniciativa hace parte de la política (Re)conectarnos para aprender, con la que la entidad busca establecer reglas frente al uso de tecnologías en los entornos educativos.

Así, los teléfonos móviles no podrías utilizarse durante la jornada escolar, lo que incluye clases y descansos.

La restricción cobijaría a los estudiantes y a la comunidad educativa aunque contempla situaciones excepcionales.

En el caso de docentes y personal, el uso de estos equipos estaría permitido cuando tenga fines institucionales o pedagógicos previamente definidos.

El celular se convertiría en una herramienta pedagógica cuando su uso está orientado por el docente Foto: El País

¿Cuándo sí se podría usar el celular?

El proyecto contempla excepciones específicas. Una de ellas corresponde a aquellos estudiantes que necesiten un teléfono por razones de inclusión o accesibilidad, siempre y cuando exista una validación por parte de la institución.

También se permitiría cuando hay una necesidad relacionada con cuidado de la salud. Esto debe ser debidamente comunicado a la institución educativa por parte de la familia.

La tercera excepción está relacionada con emergencias que puedan poner en riesgo, la vida, la integridad o la salud.

En estos casos, se aplicarían los protocolos establecidos por cada institución.

Hay que recalcar que el proyecto no pretende eliminar definitivamente el uso del teléfono celular en los ambientes educativos.

El uso educativo del celular estaría permitido desde octavo grado, como herramienta pedagógica, siempre que exista un proyecto o actividad definida que justifique su utilización.

De esta forma, su uso estaría limitado a las aplicaciones y actividades previamente establecidas por cada institución.

Otra regla importante es que ningún establecimiento educativo podrá exigirle a los estudiantes la compra de un teléfono celular para desarrollar este tipo de actividades planteadas.

Par los grados inferiores a octavo, la propuesta contempla una excepción para proyectos audiovisuales educomunicativos, bajo la supervisión de un docente.

Los límites para tabletas y otros dispositivos

a regulación propuesta establece límites diferentes para los dispositivos multipantalla de acuerdo con la edad y el grado.

En ciclo 1 y prejardín, la propuesta plantea que no se utilicen pantallas y que estas sean retiradas progresivamente.

En jardín, el máximo sería de 10 minutos continuos y hasta 30 minutos diarios, mediante un uso grupal y con fines pedagógicos.

En transición, el límite sería de 15 minutos continuos y hasta 30 minutos diarios, igualmente bajo un esquema grupal y pedagógico.

Para los estudiantes de primaria, entre primero y quinto, se plantea un máximo de una hora diaria, acompañado de pausas activas.

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En sexto y séptimo, el límite propuesto sería de hasta dos horas diarias, con pausas y orientación docente.

En cambio, para octavo hasta undécimo no se establecería un límite de tiempo específico, aunque se plantea que el uso tenga un enfoque responsable y crítico y se recomiendan pausas.