La medida no se limita a las clases: también contempla los descansos y establece diferencias según la edad de los estudiantes. Los colegios tendrán seis meses para adaptar sus manuales y poner las reglas en marcha.
El celular tendrá nuevas reglas dentro de los colegios públicos y privados de Bogotá. Este 7 de septiembre, el alcalde Carlos Fernando Galán y la secretaria de Educación, Julia Rubiano, firmaron la resolución que establece restricciones para el uso de teléfonos móviles y otros dispositivos con pantalla durante la jornada escolar.
La medida fue denominada “(Re)conectarnos para aprender” y comenzará a aplicarse en las instituciones educativas desde marzo de 2027.
Uno de los datos que motivó la decisión resulta llamativo: según la Secretaría de Educación, entre 2025 y 2026 se encontró que los menores utilizaban el celular nueve horas diarias en promedio. Además, durante las clases, el 82 % lo utilizaba para ingresar a redes sociales o jugar.
Con la nueva resolución, los estudiantes deberán abstenerse de utilizar celulares durante la jornada escolar, tanto en clases como en los descansos.
Sin embargo, la medida tiene excepciones.
Los teléfonos podrán utilizarse en situaciones relacionadas con el monitoreo de salud, emergencias o cuando sean necesarios para llevar a cabo ajustes y brindar apoyos que permitan la permanencia, participación y aprendizaje de un estudiante. Esto incluye, por ejemplo, casos relacionados con discapacidad visual o auditiva.
También habrá una diferencia dependiendo del grado.
A partir de octavo, los estudiantes podrán utilizar celulares y otras pantallas con fines pedagógicos, siempre que exista una actividad previamente planeada por el docente y que el dispositivo sea necesario para desarrollar un proyecto o actividad académica.
El uso deberá estar supervisado por el profesor y las aplicaciones, plataformas o contenidos deberán estar definidos previamente dentro de la planeación pedagógica.
Para los estudiantes más pequeños, las restricciones serán mayores.
En prejardín y ciclo 1 no habrá acceso a ningún tipo de pantalla. En jardín y transición se permitirá un máximo de 30 minutos diarios; en primaria, hasta una hora, y en sexto y séptimo, hasta dos horas.
La resolución también aclara algo que puede generar dudas entre las familias: ningún estudiante estará obligado a tener o llevar un celular u otro dispositivo propio para participar en una actividad pedagógica.
Además, la norma no prohíbe que los estudiantes lleven sus teléfonos al colegio. Lo que establece son reglas sobre cuándo, cómo y para qué pueden utilizarlos.
Ahora viene otra tarea para los colegios.
Las instituciones públicas y privadas tendrán un plazo máximo de seis meses para actualizar sus Manuales de Convivencia o Pactos de Corresponsabilidad y definir cómo aplicarán las nuevas disposiciones de acuerdo con sus características.
La Secretaría de Educación acompañará ese proceso y también contempla capacitación para docentes y directivos.
La apuesta del Distrito, según la Secretaria de Educación, Julia Rubiano, no busca eliminar la tecnología del entorno educativo, sino reducir las distracciones y promover un uso pedagógico y responsable.
La norma, sin embargo, cambia una costumbre bastante instalada entre estudiantes: el celular ya no será un dispositivo de libre uso durante la jornada escolar, ni siquiera durante el recreo.
Y aunque todavía faltan varios meses para su aplicación, los colegios ya tienen tarea: definir desde ahora cómo harán para que los estudiantes guarden el celular cuando llegue el momento de aprender.