Bogotá tiene una cuenta regresiva para fortalecer su sistema eléctrico.
La ciudad necesita avanzar en dos líneas de transmisión clave en los próximos 15 meses para reducir el riesgo de restricciones en el suministro de energía.
Las dos líneas que necesita para evitar una crisis eléctrica
La preocupación no significa que Bogotá esté a las puertas de un apagón inmediato.
El problema está en la capacidad de transporte de energía, pues aunque Colombia cuenta con generación eléctrica, la capital necesita más infraestructura para recibir energía desde otros puntos del sistema cuando sea necesario.
El Grupo Energía Bogotá (GEB) ha advertido que dos proyectos son determinantes para mejorar la confiabilidad del suministro: Chivor II-Norte y Sogamoso-Norte.
Estas líneas permitirían aumentar la capacidad de conexión eléctrica hacia Bogotá y la región central del país, una zona que concentra una alta demanda energética.
El gerente general de Enlaza, filial de transmisión del GEB, señaló que la entrada en operación de estas obras es esperada para fortalecer el sistema.
Según explicó, todavía existen trámites pendientes, entre ellos procesos ambientales necesarios para continuar con algunas fases de construcción. Bogotá depende actualmente de una red que debe responder al crecimiento de la ciudad y a nuevos proyectos que aumentarán el consumo de electricidad. La llegada de sistemas de transporte como el Metro y otros desarrollos urbanos implicará una mayor demanda de energía en los próximos años.
El proyecto Chivor II-Norte busca ampliar la red del Sistema de Transmisión Nacional y mejorar la prestación del servicio en la zona Centro y Oriente del país, regiones donde se concentra una parte importante de la población colombiana.
Por su parte, la conexión asociada a Sogamoso permitiría aprovechar mayor capacidad de generación y transportar esa energía hacia el área oriental del país, donde se encuentra Bogotá.
La falta de estas obras aumenta la dependencia de la infraestructura existente y reduce los márgenes de maniobra ante fallas o situaciones críticas.
Los retrasos que encendieron las alarmas
Estos proyectos fueron planeados desde hace varios años, como se registra en Portafolio, pero han enfrentado dificultades relacionadas con trámites, licencias ambientales y condiciones para la construcción de las obras.
El retraso ha generado llamados de atención de empresas, autoridades y expertos del sector eléctrico.
En el caso de Chivor II-Norte, el GEB ha informado sobre avances y trámites pendientes ante las autoridades ambientales para completar las condiciones necesarias para la ejecución del proyecto.
La preocupación aumentó porque Bogotá ya ha tenido momentos de alta presión en su sistema eléctrico. En 2025, ISA Intercolombia señaló que la capital estuvo cerca de enfrentar situaciones críticas por factores climáticos y limitaciones en las redes de transmisión.
El riesgo no es falta de energía, sino falta de cómo transportarla
Uno de los puntos clave del debate es diferenciar entre generación y transmisión.
Colombia puede tener energía disponible, pero si no existen suficientes líneas para llevarla hasta los centros de consumo, pueden aparecer restricciones.
Ese es el escenario que preocupa para Bogotá: una ciudad con una demanda creciente que necesita más capacidad de conexión para garantizar que hogares, empresas, hospitales y nuevos proyectos tengan respaldo suficiente.
El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, también ha advertido sobre la importancia de acelerar estas obras y recordó que Chivor II-Norte y Sogamoso son proyectos esenciales para la seguridad energética de la capital.
El reto ahora está en lograr que los proyectos avancen dentro de los tiempos previstos.
La construcción de infraestructura eléctrica requiere superar etapas técnicas, ambientales y sociales antes de que las líneas puedan entrar en funcionamiento.
Por ahora, las autoridades y empresas del sector insisten en que no existe un apagón anunciado para Bogotá, pero sí una advertencia: si la ciudad no fortalece su red de transmisión, aumentará la vulnerabilidad del sistema eléctrico frente a fallas, crecimiento de demanda o condiciones adversas.