Las alertas por la posible llegada del fenómeno de El Niño durante el segundo semestre de 2026 han generado preocupación entre ciudadanos y autoridades ambientales en diferentes regiones del país. En Bogotá, el tema volvió a cobrar relevancia debido al antecedente reciente del racionamiento de agua que enfrentó la ciudad durante 2024 a raíz de la reducción histórica en los niveles de los embalses del sistema Chingaza.
Natasha Avendaño, gerente del Acueducto de Bogotá, en entrevista con SEMANA detalló las medidas operativas que ya se están tomando frente a la probabilidad de un nuevo fenómeno climático extremo y explicó por qué, según la entidad, la ciudad tiene hoy una mayor capacidad de reacción.
“La primera cosa importante es que lo que tenemos en este momento son probabilidades de ocurrencia del fenómeno de El Niño, no certezas”, explicó Avendaño. Según indicó, los análisis que maneja la EAAB parten de información entregada por organismos internacionales y autoridades climáticas como el Ideam, datos que son utilizados para proyectar la oferta hídrica y organizar la operación del sistema de abastecimiento de Bogotá.
La funcionaria señaló que actualmente el sistema Chingaza se encuentra “aproximadamente en el 50 % de llenado”. Además, brindó un parte de tranquilidad para la ciudadanía, ya que la curva guía (indicador técnico que determina los niveles óptimos de operación) está en niveles óptimos.
“Estamos 37 millones de metros cúbicos en el embalse de Chuza por encima de la curva guía y en el sistema completo estamos 21 millones de metros cúbicos por encima”, aseguró.
Avendaño insistió en que esa situación marca una diferencia importante frente al escenario registrado durante la crisis hídrica de 2024: “Cuando tuvimos que sacar la restricción del consumo del agua ante esa extrema sequía, estábamos muy por debajo de la curva guía”.
“Estamos en niveles de consumo iguales a los del 2023, a pesar de que tenemos cerca de unos 120.000 usuarios adicionales. Es decir, la demanda ha seguido creciendo, pero la ciudad también aprendió a comportarse mejor en su relación con el agua”, complementó la gerente.
Otro de los elementos destacados por Natasha Avendaño fue la modernización de la planta de tratamiento Tibitoc, ya que las obras de optimización fueron terminadas y eso permite que la infraestructura tenga capacidad para abastecer hasta el 50 % del consumo de agua de Bogotá: “Hace dos años no teníamos esa capacidad porque la planta estaba en proceso de optimización”.
La funcionaria también explicó que desde hace varios meses el Acueducto comenzó a gestionar el agua que hay en las represas de Weisner y Tibitoc. Según indicó, ese proceso es una de las razones detrás de los recientes eventos de coloración amarilla del agua reportados en algunos sectores de la ciudad:
“La parte alta de la ciudad se abastece única y exclusivamente con la planta Wiesner, que es la que trata el agua de Chingaza. Pero la planta Wiesner tiene, por la cantidad del agua que históricamente se ha aprovechado del sistema Chingaza y por las redes de distribución, la capacidad de abastecer hasta el 70% de la ciudad. Entonces, ¿qué pasa? Con estas dos plantas podemos precisamente tener esa posibilidad ya en esos niveles de optimización, esa posibilidad de dar mayor redundancia”.
“Lo que ha venido pasando en estos meses es que hemos venido lentamente subiendo la producción de Tibitoc. ¿Por qué lentamente? Porque hay que hacerlo de una manera muy controlada para no afectar las tuberías, o sea, aumentar la presión del agua de un momento a otro puede generar daños en las tuberías; eso nos ha generado unos eventos de coloración en los últimos meses. El agua no deja de ser potable, simplemente cambia el color de manera temporal”, señaló Avendaño.
Pese al escenario actual, Avendaño reconoció en SEMANA que un fenómeno extremo y prolongado sí podría afectar al país. “Nunca es imposible”, respondió al ser consultada sobre la posibilidad de que Bogotá vuelva a enfrentar racionamientos. Sin embargo, sostuvo que con las proyecciones climáticas conocidas hasta ahora “no deberíamos tener ningún problema que nos lleve a un racionamiento de agua”.
Finalmente, Avendaño reiteró el llamado a mantener medidas de ahorro de agua. Entre las recomendaciones mencionó tomar duchas cortas, evitar lavar carros con manguera, usar la lavadora con carga completa y revisar posibles fugas internas en los hogares. “No podemos bajar la guardia”, concluyó.