En Colombia, la historia de la arquitectura religiosa está estrechamente ligada a la llegada de las órdenes religiosas durante la colonia. Desde el siglo XVI, diferentes comunidades comenzaron a levantar templos que no solo cumplían funciones espirituales, sino que también se convirtieron en puntos clave para la organización social y urbana en ciudades como Bogotá.

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Estas edificaciones, muchas de ellas construidas con técnicas europeas adaptadas a los materiales locales, han sobrevivido a terremotos, transformaciones urbanas y cambios políticos a lo largo de los siglos. Varias de ellas han sido restauradas y protegidas como parte del patrimonio cultural del país, lo que permite entender la evolución histórica del territorio.

En ese contexto, el titulo de la iglesia más antigua de Colombia corresponde a la Iglesia de San Francisco, cuya construcción se remonta al siglo XVI y que actualmente es considerada un bien de interés cultural.

La Iglesia de San Francisco del siglo XVI está ubicada diagonal a la estación de Museo del Oro. Foto: Getty Images

De acuerdo con registros históricos recolectados por la Universidad de los Andes, los primeros frailes franciscanos llegaron a la ciudad en 1550, y posteriormente iniciaron la construcción de un primer templo entre 1556 y 1584. Sin embargo, debido al crecimiento de la población, se remodeló, se amplió y se terminó en su totalidad en 1611.

En términos arquitectónicos, la iglesia se destaca por su estilo colonial neogranadino y por elementos como su portada barroca, columnas geminadas y detalles ornamentales en piedra. Además, su ubicación en el centro histórico la convierte en un punto de referencia dentro del desarrollo urbano de la capital.

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La estructura es famosa, no solamente por su antigüedad, también por haberse enfrentado a múltiples afectaciones a lo largo del tiempo y seguir siendo completamente funcional en nuestros tiempos.

Por ejemplo, en los años 1743 y 1785, la capital se vio sacudida por dos terremotos que causaron daños significativos, lo que obligó a realizar reconstrucciones importantes, incluyendo la fachada y la torre. Estas intervenciones estuvieron a cargo del arquitecto fray Domingo de Petrés y del ingeniero Domingo Esquiaqui, quienes mantuvieron el estilo barroco original del templo.

La iglesia sobrevivió a 2 terremotos y el paso del tiempo en la capital colombiana. Foto: Wikipedia

Con el paso de los siglos, el templo ha logrado mantenerse en pie pese a las transformaciones de la ciudad. Incluso, durante los siglos XIX y XX, sobrevivió a cambios urbanísticos que implicaron la demolición de templos y estructuras cercanas, como el antiguo convento franciscano, que dio paso a la construcción del Palacio de San Francisco de la Gobernación de Cundinamarca.

Actualmente, la Iglesia de San Francisco es considerada una de las obras más importantes de la arquitectura colonial en Colombia y un testimonio del proceso histórico y religioso del país. Su conservación la mantiene como un referente tanto para la ciudadanía como para investigadores y turistas interesados en el patrimonio cultural colombiano.