De acuerdo con los datos de ocupación de estaciones de Policía y centros de detención transitoria en Bogotá, con corte al 5 de mayo de 2026, revela que la capital mantiene 1.879 personas privadas de la libertad en espacios diseñados para 1.227, una sobreocupación general del 53 por ciento.
Sin embargo, detrás del promedio distrital aparecen estaciones que prácticamente triplican su capacidad y otras donde los detenidos duermen en corredores, celdas improvisadas y zonas de paso.
La estación de Bosa encabeza la lista de hacinamiento. El reporte muestra que ese centro tiene capacidad para 35 personas, pero alberga 133, lo que representa un hacinamiento del 280 por ciento.
Le sigue Usaquén, con 34 detenidos en un espacio para 10, equivalente al 240 por ciento. En Candelaria, el indicador llega al 187 por ciento; en Usme, al 140 por ciento; y en Tunjuelito, al 135 por ciento.
El documento también evidencia presión crítica en San Cristóbal, que registra 80 personas recluidas pese a contar con cupo para 35; y en Suba, donde permanecen 125 detenidos en instalaciones habilitadas para 60.
La situación ocurre mientras la Secretaría Distrital de Seguridad de Bogotá impulsa la aplicación PPL Connect, una plataforma presentada como herramienta para monitorear en tiempo real la situación de personas privadas de la libertad en centros transitorios.
Durante el lanzamiento de la aplicación, el Distrito defendió que la herramienta permitirá mejorar el seguimiento judicial, médico y administrativo de los detenidos, además de centralizar información sobre traslados y ocupación.
No obstante, las cifras del mismo sistema muestran que el cuello de botella persiste. El complejo que integra URI, estaciones y celdas de Sijín Puente Aranda concentra por sí solo 598 personas recluidas en espacios para 452, con un hacinamiento del 32 por ciento.
Aunque porcentualmente no aparece entre los más altos, es el punto con mayor cantidad absoluta de detenidos.
El reporte también deja ver contrastes llamativos. Chapinero y la Terminal registran ocupación cero, mientras Antonio Nariño aparece con un indicador positivo de hacinamiento, al tener 46 personas en un espacio habilitado para 50. En contraste, Teusaquillo opera exactamente al doble de su capacidad.
La sobreocupación en estaciones de Policía se ha convertido en uno de los principales puntos de choque entre el Distrito, el Gobierno Nacional y el Inpec.
Las estaciones fueron concebidas como lugares de permanencia temporal, normalmente de menos de 36 horas, pero en la práctica muchos detenidos pasan semanas o incluso meses allí debido a la falta de cupos en cárceles.
Ese fenómeno ha derivado en alertas permanentes de organismos judiciales y de derechos humanos por problemas sanitarios, brotes de enfermedades, violencia entre internos y riesgos para policías que terminan ejerciendo funciones penitenciarias sin infraestructura ni personal especializado.
En medio de ese panorama, el Distrito ha insistido en que herramientas como PPL Connect buscan transparentar la información y facilitar la trazabilidad de cada detenido.
La administración distrital también ha sostenido que la plataforma permitirá identificar tiempos de permanencia, órdenes judiciales pendientes y disponibilidad de cupos.
En algunos puntos de Bogotá, la cantidad de detenidos duplica y hasta triplica el espacio disponible, manteniendo la crisis de hacinamiento como uno de los principales problemas del sistema de detención transitoria de la ciudad.