María Quevedo, dueña de la pastelería Rü Patisserie, ubicada en Usaquén, en el norte de Bogotá, habló del episodio que ocurrió con Jesús Acosta Lizardo, ciudadano venezolano que la golpeó y cuya agresión quedó registrada en imágenes que han conmocionado al país.
De acuerdo con Quevedo, los hechos ocurrieron el jueves de la semana pasada y quedaron grabados por las cámaras de seguridad de la pastelería. En estas se observa cómo, tras una conversación, el sujeto decidió agredir brutalmente a la mujer, arrastrarla por el piso y luego tocarse el pecho una vez que quedó encerrado en el local.
Según Quevedo, ella contrató a Acosta Lizardo hace una semana; tan solo eso duró en el cargo, con el fin de que fuera un “jalador”, es decir, una persona que saliera a la calle a instar a los transeúntes a entrar a la pastelería.
Durante esos días, dijo ella, él intentó tocarla de manera indebida y llegó a decir, incluso, que lo hacía accidentalmente porque el lugar era pequeño. “Me decía ‘usted está muy bonita’, justificando que el lugar era pequeño, para rozarme con su cuerpo. Más que el tema del dinero, al señor se le cruzó un cable por el freno que le puse”, aseguró la mujer en diálogo con varias emisoras durante la mañana de este lunes 27 de julio de 2026.
“Yo no estaba terminando la relación laboral (como se llegó a decir). Veo que está muy inconforme y me dice: ‘Si quiere, no vuelvo’. Y le dije: ‘Perfecto, no vuelva’. Empezó a exigir su pago de manera inmediata”, agregó Quevedo, al señalar que dicho monto, por concepto de liquidación, no llegaba a 300.000 pesos colombianos y, menos, dijo, cuando en tan poco tiempo él pidió adelantos de dinero.
“Es una persona extraña”, aseguró la mujer, al señalar que lo contrató, tal vez sin percatarse de quién era, por su intención de contar con alguien que le llevara gente a la pastelería.
Quevedo también aseguró que los hechos tuvieron lugar el jueves de la semana anterior y que solo este domingo, cuando el caso se volvió mediático, la Fiscalía procedió. “Esto fue el jueves en la noche y la Fiscalía fue el domingo a hacer levantamiento de pruebas”, aseveró.
Al ser consultada sobre el método de contratación del ciudadano venezolano, Quevedo dijo que hizo una convocatoria a través de Facebook y fue entonces cuando él llegó, alegando que era colombiano. Ella lo contrató y permaneció siete días en el cargo, hasta que ocurrió la golpiza que el país conoció.
La mujer aseguró que, cuando el sujeto la arrastró, mientras la golpeaba, ella decidió “patear la cristalería” del lugar con tal de obtener la atención de alguien. “Y funcionó. Llegó mi arrendador, el dueño de la casa, con su esposa. De lo contrario, estaría muerta”.
Luego, dijo, cerraron entre todos la puerta de seguridad; ella salió de la pastelería y el agresor se tocó el pecho mientras descansaba tras la golpiza que le propinó a la mujer. Fue en ese momento cuando lo dejaron encerrado mientras llegaba la Policía. Para sorpresa suya, las autoridades lo dejaron libre. “Consideraron que fue lesiones personales y no intento de feminicidio”, aseveró la mujer, al agradecer las voces de solidaridad, especialmente las de Carlos Fernando Galán, alcalde de Bogotá, quien se mostró indignado por la decisión de dejar en libertad al sujeto.
Frente a las denuncias de Jesús Acosta, según las cuales ella, como jefa, es una mala persona, Quevedo aseguró que sí ha tenido inconvenientes con algunos empleados, pero nada justifica una agresión de tal magnitud.
“Habíamos tenido problemas con la persona del aseo”, aseguró Quevedo, al insistir en agradecer la solidaridad recibida.