La noche del pasado viernes 24 de julio, la capital del Valle del Cauca fue escenario de un suceso que ha conmocionado tanto a la comunidad como a las autoridades penitenciarias.
Un hombre que dedicó la mayor parte de su vida adulta a la vigilancia de cárceles fue asesinado de justo cuando celebraba uno de los hitos más importantes de su carrera profesional.
Un ataque inesperado en el entorno familiar
El incidente ocurrió en el barrio Nueva Floresta, específicamente en la zona de la carrera 26 con calle 49, en el oriente de la ciudad. Alexander Mejía Cuéllar, quien se desempeñaba como dragoneante (un rango oficial dentro del cuerpo de custodia y vigilancia), se encontraba frente a su lugar de residencia cuando fue abordado por sujetos armados.
Según los reportes iniciales, los agresores dispararon de manera repetida contra Mejía, quien prestaba sus servicios en la cárcel de Villahermosa, uno de los centros de reclusión más destacados de Cali. El ataque se produjo a poca distancia de una estación de policía local, lo que resalta la audacia de los perpetradores.
El contraste entre el honor y la violencia
Apenas unas horas antes de ser interceptado por los atacantes, Alexander Mejía Cuéllar había sido protagonista de un reconocimiento, pues recibió una distinción oficial por sus 30 años de trayectoria ininterrumpida en el INPEC.
El funcionario pasó de recibir aplausos por su compromiso de toda una vida a convertirse en víctima de un atentado mortal en la misma jornada.
Estado de salud de los acompañantes
En el momento de la agresión, el oficial no se encontraba solo. Su esposa también estaba presente y resultó alcanzada por los proyectiles. Tras el caos inicial, la mujer fue trasladada de urgencia a un centro médico cercano. Los informes preliminares de salud indican que sus heridas no revisten gravedad y se encuentra fuera de peligro vital.
Las dudas que rodean el crimen
Actualmente, un equipo conjunto de la Policía y la Fiscalía General de la Nación trabaja para esclarecer los motivos detrás de este asesinato. Las autoridades manejan varias teorías, enfocándose principalmente en la labor que desempeñaba el fallecido.
Hasta el momento, no se ha emitido un veredicto definitivo sobre el móvil, y las investigaciones continúan para dar con el paradero de los responsables.